Política

Zedillo, mequetrefe de la política: Dante Delgado

diciembre 19, 2017

El silencio es complicidad y de la más ominosa, pues no se tuvo la dignidad de dar la cara en su momento, sino a toro pasado, y todo para seguir recibiendo los beneficios de un sistema que, en su criminalidad, se resiste a morir. Y aunque se expidan todas las leyes del mundo, nada hará cambiar lo que estamos viendo sino hasta que el ciudadano de a pie se decida a hacerlo mediante una repulsa generalizada.

Calificar Dante Delgado a Ernesto Zedillo, presidente de México (1994-2000) beneficiario del asesinato de Donaldo Colosio, como un mequetrefe de la política, no abona mucho para profundizar en lo dañino que fue para el país esa nefasta gestión gubernamental, pues es el responsable del rescate del fraude más grande de la historia de nuestro país, en la que participó el hoy candidato externo, José Antonio Meade, al dejarse una deuda de más de 100 mil millones de dólares y, peor aún, lo que era orgullo nacional, los Ferrocarriles Nacionales de México, hayan sido enajenados en ese gobierno para después convertirse en empleado de esa compañía norteamericana.

Acusarlo de farsante y además de los crímenes de los indígenas de Chiapas (Acteal), como el único responsable histórico, moral y político y de la destrucción de la vida de cientos de indígenas, así como de su política de engaño y de su confronta con el presidente, no menos cierto es que nada dijo en su momento, en tanto, el gobernador potosino impuesto por Salinas en Veracruz, Patricio Chirinos, y su secretario de gobierno Miguel Ángel Yunes, le vendían el favor para imputarle la desviación desmedida de recursos en su gobierno de cuatro años –en sustitución de Fernando Gutiérrez Barrios–, y que, si bien salió en libertad no fue porque no existiera responsabilidad en sus actos, sino porque los delitos habían prescrito.

En síntesis, cuando llegaron Chirinos y Miguel Ángel Yunes a sustituirlo, integraron el expediente respectivo para acusarlo penalmente; sin embargo, se afirma por doquier que Salinas de Gortari, a la sazón presidente, no lo permitió habida cuenta que mucho contribuyó Veracruz en el fraude electoral que impidió a Cárdenas, en 1988, llegar democráticamente a la presidencia de la República, de ahí, que 20 o más años después, nada dice de que Dante Delgado haya actuado con la dignidad que presume ahora, cuando en su momento mantuvo el silencio sepulcral que ahora flota.

Se oye muy bonito al oído cuando se dice "por eso me enfrenté con ese mequetrefe; preferí una y mil veces entregar mi vida, mi dignidad incólume, a salir de rodillas de la prisión", cuando en la realidad la permanencia de Dante Delgado en la cárcel no fue más que una farsa a la que contribuyó, en el más claro servilismo de Chirinos y Yunes hacia al presidente Zedillo, para cobrar una deuda personal, pues de antemano se sabía que nada pasaría –como no pasó– porque ni se reparó el daño causado al pueblo veracruzano y menos coadyuvó a la democratización del estado, pues la misma práctica que hoy utiliza Yunes desde el gobierno, es la que operó en ese cuatrienio.

La ocasión es propicia para señalar que existe un símil entre lo acontecido con Dante Delgado y la lideresa sindical Elba Esther Gordillo, pues en tanto aquél pasó unos pocos meses en la cárcel –nada de que por dignidad– pues la juez federal Sofía Avendaño, ahora magistrada, le concedió el amparo por ser de orden público revisar de oficio la prescripción y ante la revisión solicitada por la procuraduría del estado a cargo de Rodolfo Duarte –empleado de Chirinos y Yunes– en tres meses la ponencia a cargo del magistrado Troncoso confirmó que los delitos habían prescrito.

Sin embargo, el nefasto gobernador Chirinos, maniobró para que el Consejo de la Judicatura Federal castigara al magistrado ponente y no a los tres que firmaron la resolución, cambiándolo de colegiado a Tabasco. Mientras que la lideresa sindical, teniendo el legítimo derecho a la prisión domiciliaria, pasaron más de dos años para lograrlo, pese a que no tendría para donde moverse la procuraduría. Así, el día fatal para cumplir el amparo federal, el instrumento del gobierno, no apela y se firma la alianza del llamado partido Panal, creación pura de la hoy prisionera, para que apoye al candidato del presidente Peña, así que las cosas, "revolvidas" y todo, pero por ahí van.