Política

El sacerdote David Rivera, un Padre muy padre

noviembre 22, 2017

*Las personas indocumentadas podrán comprar una casa y tener identificaciones oficiales

En el condado de Bridgeton, Nueva Jersey, la mayor parte de los pobladores son mexicanos provenientes de los estados de Oaxaca y Guerrero; el resto lo componen guatemaltecos, colombianos, afroamericanos y norteamericanos.

La religión católica es la que sigue prevaleciendo. Cuando se busca una ayuda o simplemente un consejo, la gente se acerca a la iglesia y buscan en especial al padre David, un hombre joven de origen puertorriqueño, nacido en Estados Unidos, que aprendió a mejorar el idioma español con sus feligreses mexicanos.

El sacerdote se ha ganado la confianza y aprecio de muchos habitantes de Bridgeton, pues además de ser el párroco, ha sido abogado, sicólogo, arquitecto, consultor financiero, por mencionar algunos, por lo que mucha de nuestra gente acude a él cuando tienen alguna dificultad y siempre tiene la disposición de escuchar y ayudar.

La Iglesia católica ha apoyado a la comunidad en varias iniciativas para la población inmigrante. El padre David nos cuenta que cuando llegó a la parroquia de la Inmaculada Concepción, hace más de cuatro años, el párroco Vicent Guest, junto con la hermana Graciela, la diócesis y otros grupos cristianos estaban promoviendo en Bridgeton, así como en todo el estado de New Jersey, que se le otorgaran licencias a los indocumentados.

El padre David mencionó que: "es una propuesta no sé si muerta pero sí durmiendo, con la situación política a nivel nacional se hizo más difícil hacerla realidad, no sé si un día Nueva Jersey le va a dar la posibilidad a los indocumentados que tengan licencias de su estado, no de otro. A pesar de esto, se sigue trabajando para mejorar la vida de los ciudadanos hispanos.

El sacerdote Rivera nos comentó lo siguiente: "En Bridgeton para seguir haciendo cosas positivas para la comunidad varias organizaciones de la ciudad, en particular una que se llama CATA, (Comité de apoyo para los trabajadores agrícolas), hizo una iniciativa para que la ciudad dé tarjetas de identidad a las personas sin documentos.

CATA, en particular Megan Hurley, fue quien hizo toda la investigación porque Bridgeton no es el primer lugar donde se ha hecho esto. Hay otros condados como Newark, NJ; pero Megan fue quien preparó todo el material. Hubo reuniones en la ciudad para dialogar la mejor forma de implementar la idea; yo estuve presente en esas reuniones y las traje a la comunidad.

CATA hizo el trabajo de investigación y la parroquia hizo la motivación entre la comunidad. Como tenemos una red de comunicación más grande que CATA porque tenemos a la parroquia, el Facebook, podemos movilizar a la gente más fácil y esa fue nuestra contribución.

Mi ayuda fue aportar ideas, consultas. También pude hablar con el alcalde y algunos del ayuntamiento; había un poco de dificultad con ellos.

Había dos concejales americanos que tenían dudas de sus intenciones. Dejé saber que todo se iba hacer según la ley, que lo íbamos a organizar bien y que le diéramos la oportunidad de hacer el trabajo y si al fin veíamos que en verdad tenían otras intenciones, se sabría la verdad, pero que habría que darle la oportunidad. Y así fue. En tres semanas regresamos al ayuntamiento con los concejales, todos aprobaron la ley después de haber ajustado la propuesta según algunas ideas.

Con esta iniciativa cualquier persona que viva en Bridgeton, no importa si es indocumentado, puede sacar ahora un ‘id’ de la ciudad, una tarjeta de identificación; sea gringo, blanco, mexicano, no importa.

Algo importante de resaltar es que la propuesta dice específicamente que esos datos no se van a guardar en su totalidad, pero no se van a ir al gobierno federal. El ayuntamiento tiene que tener un archivo pero va a ser tan general; por ejemplo, cuántos tienen esta tarjeta, direcciones, algo muy sencillo, no status, quizá si son negros o latinos, pero va a ser tan general que va hacer un poco difícil que tenga valor; esa es la idea.

Para sacar esa tarjeta de identificación se tendría que hacer una cita, tomarte una foto y pagar entre 10 y 15 dólares al año, además de llevar documentos de peso para comprobar su identidad (matrícula, acta de nacimiento, el IFE, pasaporte, documentos de autoridad federal del país de donde uno viene) y que pruebe que es residente en la ciudad, como son recibos de pago, talones si tienen alquiler de una casa, recibos, contrato con el dueño, luz, por citar algunos.

Para que se haga una realidad, se tiene que aprobar dos veces en el ayuntamiento, después esperar 20 días; y si nadie se queja ni nadie tiene una contrapropuesta ya entra en la ley. Ahora tenemos que organizar las horas en la oficina y el mecanismo para empezar, porque tenemos que comprar la máquina, establecer la horas, las citas, implementar todo el proceso y ya estar listos para recibir a la gente.

Desde el punto de vista de la ciudad, es lo único que puede hacer para acoger a sus residentes, porque no tiene mucho poder a nivel federal, no pueden autorizar licencias y no hay licencias para manejar en Bridgeton solamente, y pues es una manera en que la ciudad le dice a sus residentes documentados o no que ustedes son de nosotros.

También da la oportunidad de ver la cantidad de gente que vive aquí y su situación para mejorar sus servicios, también la policía dijo que iba aceptar esta tarjeta como una identificación válida, es decir ,si alguien los para y tienen que presentar algo y no tienen licencias, pueden mostrar esa ‘id’ que es de Estados Unidos.

No va a cambiar tanto la situación, pero es un paso, aunque pequeño, es un paso adelante.

Otra de las actividades específicas para la comunidad latina, es que cada dos semanas viene una abogada de migración a dar consultas, ayudar con papelería y demás. La diócesis y la parroquia aporta el dinero para esa abogada.

También tenemos cursos de inglés que empiezan en octubre y duran hasta diciembre, después de enero hasta mayo, para todos los que quieran es gratis.

Otra iniciativa a la que me he dedicado es ayudar a comprar casas a personas que no tienen documentos. He trabajado con un grupo que se llama Revive South Jersey. El muchacho se llama Jonathan Comins; él ha hecho la mayoría del trabajo; yo le ayudé, le motivé y le inspiré con la idea y juntos estuvimos buscando un banco y por fin conseguimos que la cooperativa South Jersey Union aceptara hacer estos préstamos. Pusieron como requisito presentar documentos federales de México o del país que sean los interesados para comprobar quienes son; tener 10 por ciento del valor de la casa para el depósito y tener dinero para los pagarés. Tienen que tener por lo menos dos años de talones de trabajo, que tienes dinero ahorrado en un banco y comprobar de donde viene ese dinero. Queremos evitar que narcotraficantes utilicen ese proceso; es por cuestiones de seguridad saber de dónde y de quién es este dinero n

También se les pide cuentas de gas, de luz, teléfono para comprobar que eres buena paga y es una manera en que se establece el crédito. Después se busca la casita y ya que esté lista para vivir, el banco ve la situación económica de los compradores, el valor del inmueble y si todo corresponde, te dan el préstamo. La razón porque hicimos esta iniciativa es porque no tienen número social.

Ya vendimos la primera casa de 116 mil dólares a un mexicano y fui a bendecirla; son los primeros. Ahora esperamos hacer 12 casas a la misma vez y vamos a seguir fomentando eso porque estoy convencido que si en verdad la comunidad mexicana se organizara bien, puede cambiar a Bridgeton en un año. Pero no están organizados y no se dejan organizar tan fácil tampoco.

También trabajé para la liga atlética de la policía para fundar la primera liga de football de ellos.Este es el segundo año con 150 niños que están jugando en la liga y muchos son de la parroquia.

Estamos hacienda cositas, porque yo quiero fortalecer a las familias, porque si ésta no está fortalecida, los hijos se van al crimen, los esposos se pelean y me hacen a mí la vida más imposible como sacerdote, porque en vez de celebrar aniversarios, estoy dando consejería matrimonial, en vez de felicitar a un niño que se está graduando de la secundaria, lo estoy visitando en la prisión. Para mí es una inversión hacer estas cosas, que tengan sus casitas, sus trabajitos, sus tarjetas de identificación, para que estén más estables y si está más estable, viene más a la misa y en vez de preocuparse que su hijo este en las drogas, se tienen que preocupar que equipo de futbol van a jugar o en qué escuela van a ir para la universidad. Eso debe de ser la preocupación de ellos, no si su hijo está en una pandilla.

En invierno, cada parroquia católica en EUA, en el tiempo de Acción de Gracias y Navidad, hay costumbre de regalar comida y cosas a los pobres; no es algo tan particular de esta comunidad. Pero como aquí hay muchos indocumentados o pobres que son latinos, la mayoría de los regalos van a ellos. A esto se le conoce como el ‘Árbol de la generosidad’: guindan en el arbolito unas etiquetas con edad y género. Dice, por ejemplo, ‘niño de siete años’, entonces alguien lo agarra y compra algo para él, sea una ropita, un juguete; lo que sea. Van, lo compran, le ponen la etiqueta y lo colocan debajo del árbol cada domingo. Los voluntarios colectan todos los regalos y una semana antes de Navidad reparten los regalos; las hermanas se dedican hacer la lista de todos los que van a recibir.

Por último, tenemos el Código azul, que es una actividad que no lo empezaron los católicos, sabemos que inició con las iglesias protestantes. Consiste en que el sótano de las iglesias, casas parroquiales, los usamos como un lugar para refugios en tiempo de frío, en particular cuando está nevando. Aquí se murió un indigente, por eso empezó la iniciativa. Somos cuatro iglesias las que hacemos esto".

Como hemos visto, la comunidad latina no está tan desprotegida; son programas que funcionan y lo más importante es que poco a poco han logrado que las autoridades municipales volteen a ver a sus ciudadanos como parte de una sociedad, no tan sólo como mano de obra.

El padre David Rivera resalta que son pasos pequeños, pero importantes, y así es porque a pesar de la situación que se vive a nivel federal, estos pequeños logros, son grandes victorias.