Política

Obsesos

noviembre 16, 2017

Insisten algunos gobiernos en la privatización de los servicios municipales. Una moda que empezó a finales de los años 80 con la gran ofensiva de asentamiento neoliberal encabezada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan y que, luego de varias experiencias en países como Francia, Estados Unidos, España y Finlandia, quedó demostrado su fracaso por incompatibilidad. El asunto mereció en 1999 estudios de la OCDE tanto en el tema de la recolección de basura como el de distribución de agua potable.

Los estudios parten de la realidad de la estructuras de recolección de basura, distribución de agua potable, servicio postal y la electricidad. Todos operan sobre la base de redes de infraestructura y, por lo tanto, simplemente es imposible recrear mercados de competencia, como ha quedado palmariamente demostrado con Telmex.

No importa si el servicio se gestiona con una varias empresas públicas o privadas, simplemente no son servicios sobre los que se pueden crear mercados de competencia, lo que significa pasar simplemente del monopolio público al privado. Por lo demás, los gobiernos no pueden por elemental decoro, abjurar a sus funciones de proveer de servicios a los gobernados.

La OCDE no ofrece resultados concluyentes sobre cuál de los dos esquemas es mejor en términos de costos, pero los finlandeses, metódicos como germanos que son, sistematizaron para el mundo su experiencia en la recolección de basura y distribución de agua. Concluyeron que en uno y en otro los costos se reducen entre 20 y 25 por ciento en modelo municipal independientemente de los esquemas de privatización sobre los que se comparen.

Después de 30 años, las experiencias acumuladas a indican que la privatización de los servicios públicos urbanos hace y ha hecho agua por todos lados. Consecuentemente la opinión pública los rechaza con decisión. La poca trasparencia y rendición de cuentas implícitos en el esquema desde luego no ayudan.

Pero ya en éstas, habría que preguntar cuál es el racional en que los gobiernos municipales como Boca del Río, se basan para promover la privatización del servicio de distribución de agua. ¿Cuáles son las cifras? ¿Cuál la comparación desagregada entre ellas? ¿Quiénes son los nuevos beneficiarios? Luego de OHL, hay razones sobradas para ser cautos con las empresas españolas. El caso Odebrecht en México está muy lejos de haber haberse agotado. Faltan muchas cosas por ver y que se sabrán en tiempos relativamente cortos.