Política

La misma conducta, los mismos anhelos

noviembre 12, 2017

De nueva cuenta, el ambiente preelectoral veracruzano se ve empañado por el odio, el deseo de venganza y los insaciables apetitos de poder de una buena parte de los políticos que ya velan armas para la contienda gubernamental del año próximo.

Si hace dos años, desde el gobierno de Javier Duarte se filtraban toda clase de verdades a medias o informaciones semifalsas aderezadas con pequeñas dosis de verosimilitud tendientes a denostar al entonces candidato Miguel Ángel Yunes Linares en torno a supuestas cuestiones de su vida privada, en esta oportunidad, el ahora gobernador panista paga con la misma moneda al reo del Cereso Norte de la Ciudad de México y se regocija en la purga penitenciaria y la condena que la PGR y la ASF le endilgaron a quien será recordado como el gobernador más corrupto en la historia del país.

Por lo consiguiente, al gobernador Yunes Linares lo que menos le preocupa es sentar las bases para la construcción de una sociedad más democrática y abierta; ésta es una gran responsabilidad sobre todo porque le tocó ser el primer mandatario proveniente de un partido distinto al PRI; sin embargo, el motivo de su discurso, y al parecer lo seguirá siendo el próximo año, es el hecho de haber denunciado los latrocinios y la corrupción del ex gobernante, algo que tampoco se puede adjudicar como de su entera propiedad porque en algunos medios ya se daba a conocer el tamaño del descalabro financiero y moral del gobierno duartista.

La obsesión por la revancha alcanza a Duarte y a los suyos hasta la misma celda donde se encuentra el priísta, aunque en ese oscuro afán a Yunes Linares no le interesa la opinión de la ciudadanía cuando una y otra vez se desdice de sus dichos como es, por citar un ejemplo, el tratamiento diferenciado y hasta amoroso que le prodiga a la familia García Guzmán, de Pánuco, a la que en campaña había denunciado como tapaderas de Duarte y ahora forman parte de su entorno político y afectivo.

Pero más allá de lo anecdótico de sus anuncios espectaculares con motivo de su primer informe de labores en los que la figura principal sigue siendo Javier Duarte y de la campaña de denuestos en contra de quien se atreve a discrepar con la opinión del mandatario –basta ver las groseras y despreciativas expresiones vertidas en contra de los reporteros que cumpliendo su trabajo fueron reprendidos e injuriados por el gobernador antier en Acayucan y Coatzacoalcos–, lo verdaderamente lamentable es que Yunes Linares acuda a la confrontación y al escarnio de quien ha decidido etiquetar en las filas de sus enemigos como cortina de humo ante el fracaso de su gestión, particularmente en lo que se refiere a seguridad pública y a opacidad en el manejo del erario.

Esa forma de hacer política es la misma que el hoy gobernante puso en práctica a su paso por la Secretaría de Gobierno en la gestión de Patricio Chirinos y comprueba que ni la experiencia, la vida y el cambio de paradigma del modelo de gobierno bastan para cambiar a las personas. Por el contrario, el paso del tiempo no necesariamente convierte a la gente en más sabia; lo único que hace es exacerbar ciertas pautas de conducta que una sociedad históricamente agraviada como la veracruzana no se merece.