Política

Confianza y rendición de cuentas

noviembre 09, 2017

El gobernador del estado, Miguel Ángel Yunes, prometió ayer entregar la administración sin déficit financiero al siguiente mandatario. Algo que coincide con lo que todos los gobernados en el estado quisieran, pero que se antoja harto complicado por la magnitud del quebranto dejado por las dos últimas administraciones priístas.

Desde luego los ajustes a la baja del gasto y la reestructuración de una deuda pública oceánica son parte sustantiva del contenido de la promesa. Uno que se desea escuchar, pero que la larga experiencia ciudadana con las promesas gubernamentales sugiere tomar con cautela. Especialmente cuando el propio gobernador acepta no saber los costos que habrán de pagarse por los cuerpos de especialistas que han intervenido en la refinanciación de una deuda pública de casi 40 mil millones de pesos.

La mayoría de las empresas reales que tuvieron tratos con el gobierno anterior tienen problemas financieros por el no pago de adeudos. Es verdad que tales desembolsos han debido ser cernidos por la posibilidad de fraudes de acreedores fantasma, pero también lo es que la economía del estado sigue estancada. A eso se suma otras variables que complican la recuperación como la moratoria que Pemex impone a no pocas empresas transportistas del centro del estado.