Política

Necedad que reclama corrección

noviembre 07, 2017

Tanto en Estados Unidos como en Europa, los servicios públicos de agua fueron la base sobre la que se construyeron las políticas de salud pública.

Todas las experiencias de privatización de servicios municipales en el mundo han sido un fracaso. En Inglaterra, durante la era Thatcher, se privatizó la casi totalidad de los servicios públicos postales y de distribución de agua potable. Fracasaron.

Los servicios públicos municipales han sido la base de la estabilidad política y financiera que permitió la industrialización en el mundo desarrollado. Han sido también, históricamente, el tope de enfermedades como el cólera, la tifoidea y los parásitos. Los gobiernos locales, al controlarlos promovían la salud pública. La explosión neoliberal de los noventa dio vuelta a la tortilla con la tramposa frase "menos gobierno, más sociedad". No se referían a la sociedad civil sino a las sociedades anónimas de las grandes corporaciones mundiales. En Veracruz, la genialidad de gobiernos cleptócratas discurrió cederla a la transnacional corruptora por excelencia: Odebrecht. Trasnacionales europeas como RWE, Suez y Veolia asentadas en Estados Unidos prometieron fondos para desarrollar mejores servicios de distribución y sanidad. Igual que con Odebretch, aumentaron los costos y precipitaron la calidad. Sistemáticamente. El resultado es el mismo en todo el mundo: desastres y escándalos de corrupción.

Nunca el manejo privado de los servicios públicos es eficiente. Así lo ha probado un estudio de 214 proveedores privados de agua potable en Estados Unidos.

¿De verdad las autoridades piensan que una empresa como Odebrecht tendrá un comportamiento distinto?