Política

Rechazo a la mina

octubre 12, 2017

Ayer, la secretaria de Sedema, Mariana Aguilar López, hizo pública la intención del gobierno de enderezar las acciones pertinentes para cancelar la mina La Paila.

Apenas en agosto la Semarnat informó haber recibido ya por parte de la Minera Caballo Blanco SA de CV, filial de la canadiense Gold Corp., la solicitud de explotación a cielo abierto para el proyecto La Paila, ingresado el 14 de julio. Siendo a tajo abierto, la minera no oculta que la obtención de los metales (principalmente oro y plata) se hará por el muy tóxico método de lixiviación que implica el uso de cantidades ingentes de ácidos, especialmente el sulfúrico.

No es preciso decir el inmenso impacto que esto tendrá en la región que, además, se encuentra incómodamente cerca de la nucleoeléctrica. Cualquier búsqueda simple hecha en Internet llevará a cientos de páginas de instituciones serias que muestran lo estragos que ese tipo de explotación minera hace en la tierra de las comunidades donde se asienta. No es casual que los países de la comunidad europea la hayan prohibido terminantemente, al igual que el fracking.

El anuncio gubernamental coincide con que el Instituto de Ecología (Inecol) y la asociación civil Pronatura anuncian preparar un proyecto para declarar área natural protegida a casi 90 mil hectáreas de Actopan y Alto Lucero toda vez que colocan en riesgo de extinción a especies recientemente descubiertas. Aunque, en el sentido, el riesgo es bastante más amplio, peligroso y multidimensional.

La sociedad acusa que la ley vigente ha sido permisiva y que es la movilización ciudadana la que ha logrado parar algunas de las agresiones. Las represas en el río Pescados, en Jalcomulco, por ejemplo.

Que el gobierno anuncie que da inicio a los trámites para que la Federación cancele por completo el proyecto minero es, ciertamente, una buena noticia que merece ser apoyada por ser interés de los gobernados.

Conviene que la Federación sepa que en éste asunto, la cancelación de la mina, el gobierno veracruzano cuenta con el consenso de los habitantes del estado.

Es de esperarse una sintonía equivalente en otros proyectos e intenciones controversiales, como las represas. Un par de aspectos que no deben ser regateados.