Política

Minera, cuidado con creérsela

octubre 05, 2017

La empresa corporativa canadiense Candelaria Mining Corp., recién anunció el retiro del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) en la región de Alto Lucero para la extracción de oro y plata por el catastrófico método de lixiviación utilizado en las explotaciones a tajo abierto. Esto no significa la cancelación de actividades de exploración también altamente destructivas del medioambiente, dañinas para humanos y fauna. Apenas en julio pasado la presentó en Semarnat. Consideran que no hay condiciones políticas ni sociales. Nunca las ha habido. La minería canadiense es aborrecida en todo el mundo. La explicación de su presencia obedece a la venalidad de los gobiernos mexicanos que, como es usual, les importa un bledo lo que después pase con los habitantes y gobernados en general.

Un mes después de presentar la manifestación que dicen retirarán, la Conferencia de Obispos Católicos de Canadá envió al primer ministro Trudeau una carta donde explícitamente le dicen que la iglesia católica de Canadá no puede aceptar "el comportamiento inmoral de las empresas mineras canadienses en América Latina".

Firmada por el obispo de Hamilton y presidente de la Conferencia de Obispos, Monseñor Douglas Crosby, la Iglesia le dice al primer ministro que "varias de estas empresas son directamente responsables de una grave degradación del medioambiente y de violaciones de los derechos de las personas". Pruebas físicas de lo que afirma el obispo las hay por decenas en América Latina y África. La lista de agresiones es tristemente larga. Entre esas agresiones está la probable vinculación de tales empresas mineras en hechos violentos durante los últimos 15 años y que costó la vida a ocho personas, dos desaparecieron, 14 fueron heridas y 35 fueron detenidas y 83 enfrentaron la justicia.

Cuando no es el gobierno, las empresas se encargan de desincentivar las protestas y, sobre todo, la resistencia. Se agobia a los líderes sociales opuestos a la minería mediante procesos legales o encarcelamientos. Cuando eso no basta, se apela a métodos más explícitos, con frecuencia letales.

Ayotzinapa no es casualidad por varias razones. Una de ellas es que en sus cercanías se han descubierto los mayores yacimientos de oro de Guerrero. Torex Gold Resources; Timmins Gold Corp. y Minaurum Gold Inc. son empresas con presencia en la zona. Las mineras conviven en lo mismos territorios con el crimen organizado, dicho esto por un ejecutivo de esas empresas. En estado de Guerrero se han despoblado muchas zonas como acción del crimen organizado y esto coincide con la presencia de mineras. Se ha descrito al crimen como brazo armado de las mineras canadienses. Es verosímil.

No es posible ni prudente desvincular la intersección entre mineras y crimen organizado de la profunda crisis de derechos humanos que agobia al país. Tampoco es prudente suponer que el retiro del MIA por parte de la minera en Alto Lucero sea un triunfo. Es apenas un mero aplazamiento en espera de tiempos mejores. Lo cual no significa que sus actividades actuales cesen y dejen de envenenar el entorno, ríos y tierra. Así como la iglesia católica expresó su consternación al Primer Ministro Trudeau, sería deseable que la Iglesia católica mexicana, especialmente la veracruzana se manifestara igual frente a las autoridades federales mexicanas. Especialmente frente al presidente y el gobernador que, si bien no tiene poder en lo que a la autorización en materia de minería, sí tiene el poder político y eso suele ser tener impacto.