Política

Sí o no a los diputados

septiembre 24, 2017

Si le preguntas a la gente en la calle: ¿De cada 100, cuánta gente sabe al menos someramente para qué sirven o qué nivel de soberanía tienen constitucionalmente? ¿Tal vez ocho? Si le preguntas a otros 100: ¿Quién es su diputado? ¿Serán seis los que sepan y eso porque un día en campaña se lo toparon?

Nuestra sociedad, genéricamente hablando, no sabe cómo deben operar los tres poderes base de la idea de gobernanza; y no sabe que existe una mayor base democrática que el Ejecutivo, un Poder diseñado para gobernar, hacer las leyes, decidir en qué se gasta el dinero público, vigilar su correcta aplicación y deponer al presidente o su gabinete si es necesario. El jefe máximo de las fuerzas armadas no es el presidente, es el Congreso federal, por la sencilla razón de que el Congreso puede legalmente deponer al presidente y el presidente no puede legalmente deponer al Congreso, cuya "H" en estos tiempos se ha perdido por completo.

Los diputados como conjunto tampoco saben del poder que tienen. Les dicen y se sienten supeditados al Ejecutivo, tanto en el nivel federal como estatal y actúan en consecuencia, sin ejercer su mandato constitucional de representar a los intereses mayoritarios del distrito al que representen, luego de representar a los intereses plasmados en la Constitución. En su lugar, han ejercido su ‘no poder’ para obedecer a un Ejecutivo enfermo al servicio de e.u., contra los intereses constitucionales originales y contra los intereses de la gente a la que están obligados a representar. Son actualmente una asamblea completamente enferma mental, sin memoria, sin congruencia y absolutamente traidora a sí misma pero sobre todo a los intereses nacionales.

Sin diputados

Hay un movimiento en las redes acerca de que ganan mucho y de ahí que "hay que eliminarlos", lo cual sólo conviene a un Ejecutivo monárquico. Vaya ganancia. Algunos piensan que sería un avance contra la hipocresía, pero políticamente sería retroceder a la pre-revolución francesa. Avance sería hacerles responsables de sus obligaciones representativas y ahí el ciudadano tiene una obligación fundamental: enterarse, presionar y exhibir las votaciones antidistrito y antinación de su diputado. Exhibirlos en periódicos, en su casa, en la escuela de sus hijos, en las casas de sus parientes cercanos, para que toda su gente sepa su operación traidora en lugar de sentirse orgullosos de ser parientes de ellos. Esas acciones podrían hacer volver a varios diputados al redil de la democracia, pero aún más, tenemos que impulsar leyes que criminalicen y reglamenten la traición a la patria en las cámaras, en el Ejecutivo y en el Judicial. Tal vez sea necesario que alguien les diga que tienen mayor poder constitucional que el Ejecutivo, porque realmente actúan como ignorando esto. El ejecutivo está para ejecutar obedeciendo sus instrucciones, por eso existe una Auditoría Superior de la nación como garante de que se ejerza correctamente el presupuesto. Pero la perversidad de este país es que los diputados y el Judicial se pliegan a servir al Ejecutivo, convirtiendo esto en una farsa dictatorial en favor del Ejecutivo y de los grupos fácticos atrás de él: el narcopoder cuya sede está al norte de nuestra frontera.

Dinero

Estos organismos responden a nuestro pingüe proceso histórico, ¿por qué tienen tanto dinero? Por dos razones: 1. Se consideró de interés público el proceso electoral. 2. Era la única forma de compensar la diferencia de los partidos no gobernando, ante los gastos de campaña de un PRI de 70 años usando el recurso público para sus campañas.

Pluris

Otros alegan que deben eliminarse los plurinominales, sin saber de qué agujero salieron. Pues bien, se trataba también de una compensación; a saber, un partido que obtuviese en diversos distritos muchos votos pero no suficientes para ganar la elección, habría perdido los puestos, pero los plurinominales resultan "de los votos" que no lograron inclinar la balanza hacia sus candidatos, no de la nada. Así que no son diputados que procedan de la nada, ni que "nadie los votó", sino que están para representar votos de ciudadanos que no quieren al partido que ganó y que, por tanto, es justo y necesario considerar.

Pero de nuevo, las campañas en Internet (dígase Caballo de Troya yanqui), proponen, sin documentar esto, que los pluris deben desaparecer, argumentando que los diputados cobran mucho y se duermen. Me pregunto cuánta gente sana que esté en una asamblea por doce horas no "clava el pico" un rato. Claro, sería mejor retirarse al cubículo a echar la pestaña, pero aunque estén bien pagados, no siempre el cuerpo da para estar como lechuga fresca, particularmente cuando siendo minoría se está tratando de oponer a la aplanadora de traiciones que imponen cínicamente una mayoría de diputados que han pactado tal traición a la patria para convertirla en ley.

Para las minorías de diputados que realmente desean servir a su pueblo, debe resultar muy cansado tener que convivir con tanta porquería humana a diario, y para los corruptos de la mayoría, debe resultar muy aburrido sentarse sin tener que pensar nada, a esperar la hora de votar lo que ya tienen instruido votar, independientemente de lo atroz, retrógrada, antinacional y anti-sí mismos que pueda ser aquello por lo que votan a favor, donde ya no tienen ni siquiera que levantar el dedo, pues con oprimir un botón basta.

Es nuestra tarea ciudadana, saber quiénes son, saber cómo votan, señalarlos, evidenciarlos, hostigarlos, exigirles que nos representen y algún día meter a la cárcel a quienes nos traicionen, pues están ahí para representarnos, no para representar a su partido. Debiese ser también un delito, o simplemente imposible, que ya siendo representante o funcionario público se cambie de partido, pues eso significa traicionar la intención del voto en relación con la plataforma electoral de cada partido y una burla a todo votante.

Entonces, necesitamos diputados de ambos tipos, pero necesitamos que hagan el trabajo constitucionalmente encomendado y eso, sin la activa participación ciudadana, no veo que vaya a suceder por arte de magia.

Identifícalos

Puede empezarse por identificar a su diputado, pues es penoso para un ciudadano que se piense democrático no saber quién le representa:

http://www3.diputados.gob.mx/camara/004_transparencia/03_unidad_de_enlace/007_preguntas_frecuentes/013_que_diputado_me_representa_y_como_contactarlo

Presiónalos

Pero es substancial hacer grupos de presión a los mismos, no basta saber uno que son traidores, tenemos que hacer conciencia en la mayor parte de ciudadanos. Somos la única esperanza de llevar estos teatros corruptos a un escenario democrático, sea que participes en un partido o no, es necesario participar en esto.

Los diputados no tienen que pedir permiso para redirigir el presupuesto de las campañas a los damnificados, tienen la autoridad para hacerlo, sólo que el PRI, organizador del pacto de traición, ve en la puerta su derrota y pretende comprar el voto de medio país, por eso quiere carretadas de dinero. Exíjanles a sus diputados que les representen hasta agotar su cinismo, hasta que se cansen de ser señalados frente a sus hijos, esposas y madres, hasta que el repudio a su traición sea total.