Política

Abrir el debate

septiembre 24, 2017

El director de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana hizo un inusual y amable recordatorio a los diputados panistas del Congreso veracruzano en el sentido de que está obligados a ventilar y discutir los asuntos de interés público que realmente interesan a la sociedad. Flaco favor hacen a la democracia los diputados panistas cuando mayoritean para eludir la discusión sobre las causas para la eventual interrupción elegida del embarazo e imponen a las mujeres criterios de penosa gazmoñería para obligarlas a continuar con una circunstancia a largo plazo que pueden o llanamente no desean. Es harto antidemocrático, de hecho es ramplonamente autoritario, imponer una agenda misógina sobre millones de mujeres simplemente porque un puñado políticos son incapaces de ofrecer argumentos racionales para entender una realidad existente independientemente del deseo o capacidad que tengan para reconocerla.

Es harto deseable que quienes se dicen políticos sean capaces de debatir ideas y posturas antagónicas para definir políticas públicas sobre la base de la información verificable y científica. No sobre prejuicios o acuerdos privados con el clero ultramontano. Es claro que la iglesia católica se opone a discutir sobre la base de los datos aportados por investigaciones académicas pero los diputados que representan sus intereses sí está obligados a hacerlo y a votar con base en los datos aportados por la realidad sobre la base de una metodología científica.

El problema es intermitente, pero lleva varios años con idas y venidas frecuentes que son resueltas con una imposición autoritaria, no sobre la base de la fundamentación seria y con datos comprobables.

Mientras, las mujeres mueren, o se infectan o arruinan sus cuerpos, porque no desean dar a luz. Por la razón que sea. Nadie desea abortar, y por tanto las razones por lo que lo hacen nunca son frívolas sino muy serias.

Ya es hora de abordar el tema con seriedad y madurez política.