Política

La Faena

septiembre 11, 2017

Era virtualmente imposible esperar que aquel activista del PRI fraguado a la antigua por su protector el exgobernador Rafael Hernández Ochoa, doctorado en el círculo cercano a Carlos Salinas de Gortari como responsable de delegaciones en la desaparecida Sedue y destacado alumno de la profesora Elba Esther Gordillo Morales, saliera de su estado larvario para convertirse en el político moderno, socialmente sensible, honesto y transparente que necesita el estado tras el desmantelamiento financiero e institucional que dejó a su paso Javier Duarte y su grupo cercano… En esencia, Miguel Ángel Yunes Linares es incapaz de desprenderse de su ADN priísta, por lo que tampoco era prudente suponer que era otro el que estaba detrás de la máscara de paladín justiciero y con la que, según él mismo, logró encarcelar a Duarte y meter en chirona a unos cuantos duartistas señalados públicamente por su insano apetito monetario… Por ello, sus denuncias contra la manera en que el duartismo utilizó los recursos públicos, perfeccionó el mecanismo de la licuadora, simuló transparentar el uso del dinero y anunció la fantasmagórica recuperación de más mil 200 millones de pesos arrebatados al hoy reo del Reclusorio Norte pero que no aparecen en las cuentas de la Sefiplan, entre otras hazañas, sencillamente fueron argumentos propagandísticos para desviar la atención ciudadana. Ya vimos cómo se apropió de dicha tecnología que ahora mismo está poniendo en práctica, tal y como puntualmente se ha venido señalando… Tal cual emperador rencoroso, Yunes Linares, está volviendo sobre sus pasos de secretario de Gobierno priísta y no tan sólo recicló sus viejas prácticas del uso desmedido de la fuerza del Estado contra sus adversarios, o de la policía para desanimar la protesta social, sino que ha ido más allá en su alocada obsesión por heredarle al Baby Yunes la silla gubernamental… La actitud francamente infantil y berrinchuda como fue la de llevarse la ceremonia del Grito de Independencia a la conurbación Veracruz-Boca del Río, donde el Junior aspirante a gobernador y el inútil alcalde jarocho Ramón Poo Gil, cuidarán el escenario para que el emperador no reciba las rechiflas ni el desprecio popular que iba apechugar en la capital veracruzana, una vez se asomara al balcón central del Palacio de Gobierno, revela el autoritarismo y la visión autoreferencial que utiliza cuando tiene poder… El emperador sabe que en los actos masivos le espera el reclamo social por su fracasada administración, señalada por la violencia y la inanición financiera, el control absoluto –igualito que Duarte y Karime– sobre las decisiones de un gobierno que no responde al interés ciudadano sino a la instauración de una monarquía familiar que no se preocupa en lo mínimo por ocultar, ante la aparente parálisis de una ciudadanía que está viendo cómo se construye nuevamente un entramado de corrupción y desvergüenza desde el poder Ejecutivo… Porque, ¿cómo puede explicarse que en plena desgracia de miles de damnificados, el emperador haya tenido el descaro de hacer campaña política y traficar con la desesperación de centenas de familias que acudieron a recibir despensas con el logo azul de YUNETE, una supuesta asociación civil que según el rey pagó la asistencia con sus propios recursos?… Veracruz vive nuevamente un estado de emergencia en el que no hay absolutamente ninguna diferencia entre Fidel Herrera, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes. Los tres se obsesionaron con el ejercicio del poder absoluto económico y político, desmedido, sin contrapesos –ya se vio también cómo Yunes maniobró en la Legislatura para no entregarle a Morena la Junta de Coordinación Política con la anexión de los desvergonzados legisladores priístas Regina Vázquez y Basilio Picazo, ambos de orígen y genética caciquil, que se unieron a la bancada panista para boicotear el ascenso de Morena a la Jucopo–; la única diferencia entre los tres es que uno anda de huida; otro está a preso y el tercero tiene la sartén por el mango, pero aún no se percata de la maniobra que desde el altiplano le prepara la pesada maquinaria electoral presidencial.