Política

Certificación de origen

septiembre 06, 2017

Hace un par de días anunció Sefiplan que hará un reajuste presupuestal de 10 mil millones de pesos. Por ello se piensa en el despido de personal burocrático necesario hasta alcanzar 2 mil millones de pesos. Dicho de otro modo, en las consideraciones del gobierno está bien que los trabajadores carguen con la quinta parte de los costos de la pomposa reingeniería del gobierno de estado. No lo pagarán en efectivo, sino con su empleo.

No debe extrañar, es histórico que el razonamiento de los gobiernos de estos días tiene la reprobable tendencia ya hecha costumbre de sacrificar primero a los trabajadores antes que cualquier otra consideración.

Este gobierno ofreció recortar el costo de la burocracia, antes de anunciar el despido masivo de los trabajadores de base, el gobierno debió habernos ilustrado aplicando la reingeniería en los altos mandos burocráticos. Antes de despedir trabajadores el gobierno debió haber puesto el ejemplo. Primero, todos los funcionarios imprescindibles. Absolutamente no. ¿Cuánto ganan? ¿Cuánto se gasta en salario de los funcionarios? ¿Por qué no reducir el sueldo de todos los mandos, fusionar áreas y reajustar el número de puestos burocráticos desde el nivel de dirección de área? ¿Por qué no despedir a la mayor parte de los funcionarios hasta conseguir el número apenas necesario para que el gobierno funcione eficientemente? Los trabajadores y los funcionarios medios y bajos tienen el conocimiento de las entrañas y secretos de la administración, de su historia mediata e inmediata. La racionalidad sacrificial debiera tener la decencia de asear un poco el atrabiliario anuncio y mostrar los beneficios de la mentada reingeniería en la alta administración, antes que anunciarla a rajatabla a los trabajadores. ¿Cuántos puestos de trabajo hay que cancelar para mantener a un secretario en su puesto con ese salario?