Política

ECP* Migración: México, testaferro de Estados Unidos

agosto 22, 2017

Migración: México, testaferro de Estados Unidos

Al gobierno mexicano le sienta bien la abyección. Se ven bien peinados, impolutos y enfundados en marcas.

El gobierno norteamericano, en su intención para endurecer la fronteram, aumenta presión sobre México para que acepte más asilados centroamericanos expulsados por las pandillas.

Las ONG constantemente señalan que el sistema de asilo no ha podido responder a la demanda e impide la protección a muchos migrantes. Es improbable, hay muchos reportes de ONG al respecto que afirman que una de las fallas es el personal insuficiente e inadecuado en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Varios meses para responder a las solicitudes; capacitación y supervisión inconsistentes y una adjudicación irregular en casos de asilo.

Esto es especialmente inquietante cuando legisladores estadounidenses rumian hacer que los migrantes soliciten primero asilo en México cuando hayan cruzado por aquí para llegar a EU Hay quien propone regresar a México a los refugiados centroamericanos detenidos "a donde puedan pedir protección" sin la necesidad de un acuerdo bilateral con México.

La mayoría de los migrantes ven a México como país de tránsito pero es también ya un destino y nadie en absoluto está preparado. El gobierno seguirá las instrucciones de la agenda norteamericana y apretará las tuercas sobre los migrantes. La sorda tragedia humanitaria que tenemos bajo las narices todos los días, reventará.

Ocho mil 800 personas solicitaron el año pasado asilo en México, siete veces más que en 2013, según el gobierno. Parte del aumento obedece al endurecimiento en el trato a los migrantes centroamericanos. El trabajo sucio que el gobierno mexicano está dispuesto hacer para evitarle mortificaciones a la cáfila de diletantes en el gobierno norteamericano.

El temor a ser expulsados de EU, de quienes huyen de la violencia crónica en Honduras y El Salvador los ha llevado a buscar primero refugio en México. En el INI estiman que este año la cifra de solicitantes llegará a 20 mil personas; más del doble que en 2016.

El gobierno mexicano atrapado en la pinza del aumento en la migración y el endurecimiento estadunidense. La Comar está completamente rebasada, lo mismo que el resto del gobierno. Aún con la ayuda de la ONU que aceptó asumir el costo de 29 nuevos empleados, y siguen saturados. Se incrementa la presión pero no el presupuesto de la Comisión de Ayuda a Refugiados. Según denuncia de Mark Manly, el representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, quien evalúa que el estrés del personal ha contribuido a que hagan mal su trabajo y a que las adjudicaciones sean inconsistentes. Lo que coincide con las denuncias de activistas y trabajadores humanitarios. Desde luego ello también hace que gran cantidad de solicitudes de refugio no sean entendidas.

Se denuncia que los funcionarios abusan en la revisión y los remiten directo a la deportación. Amnistía Internacional señala que un "número significativo de solicitantes de asilo" reportó que habían sido deportados sin que se les informara sobre su derecho a solicitarlo. También han sido acusados de disuadir a los migrantes de solicitar refugio.

Un aspecto de especial preocupación para las ONG es la recepción y el tratamiento a menores no acompañados; son decenas de miles durante los últimos años. Muy pocos son ingresados al sistema de asilo en México.

Hay quienes advierten que a menos que haya mejoras en el sistema de asilo y que éste se vuelva más accesible, cada vez más migrantes cuyos casos sean elegibles para recibir protección decidirán que ni siquiera vale la pena el esfuerzo intentar conseguirlo en México, y seguirán encaminados hacia Estados Unidos pese a la incertidumbre que enfrentarían allí.

Lo cierto es que esto también es una trampa, no hay sistema migratorio suficiente y bajo los parámetros actuales empeorará tanto la presión como el sufrimiento de los migrantes. Está completamente errada la política de migración del norte hacia el sur.

No se trata tanto de recibir migrantes sino de cambiar completamente el paradigma, lo que Estados Unidos, Europa y las Naciones Unidas deben hacer es mejorar las conducciones económicas y de vida del sur.

Por lo pronto, la sociedad debe presionar mucho más sobre el gobierno para cambiar la política mexicana de migración; primero, expulsar las prioridades y la agenda norteamericana y promover las soluciones de fondo que son paz y trabajo remunerador en los países expulsores..

"México ha incrementado drásticamente su capacidad para detener y deportar migrantes, pero no ha desarrollado con la misma prioridad ni urgencia los mecanismos para investigar los delitos cometidos en contra de ellos", dice un informe reciente la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos: "La impunidad en delitos contra migrantes en México es alarmante".

Urge porque la tendencia es emporar.