Política

El duende de Los Lagos/ Los shuar, la gente

agosto 13, 2017

Estaba el buen Pinky titiritando de frío, la noche que llegué a visitarlo. De esas noches en la que no suena tan descabellado meter un perro a la cama o cualquier otro ser que nos aliviane de las agujas gélidas que pinchan la piel y que producen las bajas temperaturas.

Al visitar al pequeño duende me percaté que se cubría con cartones de cajas vacías de detergente y un enorme sombrero, herencia del abuelo, le cubría su pequeña cabeza hasta las mejillas. Su aspecto era cómico, más o menos parecía una cabeza reducida por un jíbaro.

Al escuchar mi comentario, sancionó mi ignorancia, ya que de acuerdo con sus conocimientos la palabra jíbaro o Jíbaro es despectiva, pues significa "salvaje", apropiadamente, al grupo étnico que realizaba estas prácticas, se les denomina Shuar.

Éstos han sido un pueblo eminentemente guerrero, que tenía la costumbre de hacer, después de sus guerras, el rito de la reducción de la cabeza de sus enemigos, conocido como "tsantsa", a fin de poder preservarla como trofeo de guerra.

Algunos antropólogos también sugieren que era una manera de evitar que el espíritu del difunto pudiera vengarse de su asesino. El procedimiento para reducir una cabeza puede durar alrededor de 20 horas, pues primero, como es obvio, hay que arrancársela a algún contrincante, para después, con una incisión vertical iniciada en la nuca, separar la piel del cráneo.

Posteriormente, se pone la piel en agua caliente, pero que no llegue a hervir, se saca y se le llena con arena caliente, después con piedras a temperatura ídem, posteriormente se cosen los párpados, la boca y cualquier otro orificio, y ¡listo!

Después de esto, queda lista la tsantsa, cabeza reducida a un tercio de su tamaño original, que servirá para adornar cualquier escritorio o para ponerla en el retrovisor de tu auto. Actualmente se cree existen alrededor de 110 mil habitantes de la nacionalidad shuar, asentadas en diversos territorios que hoy corresponden a la provincia de Morona Santiago, Napo, Pastaza y Zamora Chichipe y otras partes del territorio amazónico.

Aunque shuar es la denominación general, al interior de este grupo se adoptan distintas auto denominaciones, que no significan diferencias culturales, sino más bien hacen referencia a la ubicación geográfica en la que se asientan. De esta forma encontramos a los Muraya Shuar (gente de la montaña), que están asentados en el Valle del río Upano.

Los Untsuri Shuar (gente numerosa), situados entre las cordilleras del Cóndor y Kutukú y los Pakanmaya Shuar, que viven en la zona del Trankutkú. Su religión enfatiza la existencia de la experiencia mística personal y practican la poligamia –por ello Pinky ha pensado en nacionalizarse shuar–, que de hecho significa gente.

Actualmente la economía de los shuar se basa en la caza, pesca, recolección y, en menor grado, en la crianza de ganado y agricultura, además de mantener una guerra perpetua, ahora, en contra de las compañías petroleras que quieren acabar con sus preciados bosques amazónicos.

Gracias a que muchos Shuars han podido acceder a las modernas instituciones educativas, se han formado tres Federaciones representantes de la nacionalidad shuar.

La Federación Independiente del Pueblo Shuar de Ecuador, la Federación Interprovincional del Centro Shuar y la Federación Interprovincional del Ecuador, quienes representan los intereses de sus miembros y denuncian las irregularidades de empresas como la compañía petrolera Burlington Resources Ecuador.

Pinky, como siempre, apoya la lucha de los hermanos indígenas, aunque no está muy de acuerdo con la reducción de cabezas y propone un método incruento mucho mejor, que cosiste en ver menos de 20 horas a Adal Ramones o escuchar una entrevista del Burro Vanrankin, y es seguro que tu cerebro se reducirá más de un tercio.

Agur...