Política

Esquizofrenia discursiva

agosto 12, 2017

El decreto presidencial con el que se creó la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán como organismo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación y encargado de coordinar el esfuerzo institucional de todas las dependencias del Gobierno de la República para restablecer las condiciones de seguridad y del desarrollo de la entidad, fue producto de la dislocación del orden social y por la incertidumbre que generó la extrema violencia de varios grupos delincuenciales que se disputaban a plena luz del día el paso, trasiego y control de la venta de estupefacientes en aquella entidad a poco más de año y medio de iniciado el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Aunque al final de cuentas, la designación de Alfredo Castillo Cervantes fue cuestionada por su inexperiencia y porque sus esfuerzos se enfocaron principalmente en desarticular las autodefensas que surgieron para contener las incursiones de los grupos de narcotraficantes en contra de la población civil, su propósito tenía lógica en cuanto el gobierno de esa entidad, además de estar infiltrado por el narco, era incapaz de contener la ola de asesinatos, los cobros de piso y los secuestros.

También buscaba, en coordinación con la Segob "formular y ejecutar políticas, programas y acciones orientadas a la prevención de delitos, fortalecimiento institucional, reconstrucción del tejido social, restablecimiento de la seguridad y desarrollo integral en el Estado de Michoacán, y aplicarlas en coordinación con las autoridades federales, estatales y municipales".

Esa especie de vicegubernatura tenía el propósito natural de arreglar el desorden y el caos ante la incapacidad del gobierno michoacano y fue esa misma figura que el hoy gobernador Yunes pidió a la Federación que se instaurara en Veracruz durante los últimos dos meses del gobierno de Javier Duarte.

Antes de tomar posesión del cargo, Yunes Linares argumentaba en ese sentido y luego de reunirse con diputados de su partido sostuvo que de no haber intervención de la Federación "las cosas podrían salirse de control" porque "no hay ningún límite ya, la delincuencia está operando con total libertad y lo más grave, está operando con el apoyo del gobierno del estado".

Con un escenario similar y cuantitativamente superior en cuanto al índice de homicidios, secuestros y rangos de inseguridad de la población con respecto al mismo periodo de la gestión pasada, ya en funciones el propio Yunes Linares declaraba exactamente lo contrario a fines de junio porque, en su nueva visión de las cosas, la figura de un comisionado especial de seguridad para Veracruz "no servirá para disminuir la violencia" y cuestionó a los partidos políticos que piden esa figura ante la incontrolable ola de violencia que asola al estado que quieren sacar raja política, no tienen ni la menor idea de qué se trata, quieren dar la impresión de que el gobierno no hace nada".

Y remataba: "Si el tema se resolviera nombrando a quien fuera, yo lo firmo hoy, no tengo problema. Quien piense que se puede nombrar a un señor que tenga una solución mágica que nos diga quién es y lo voy a buscar donde sea".

Pues esa esquizofrenia discursiva del mandatario no es suficiente para acallar ni convencer a la sociedad veracruzana de que la realidad es otra desde su llegada por lo que habría que preguntarse el porqué del incremento de la inseguridad y de la violencia si se parte del mismo análisis que el gobernador hacía meses antes de que tomara posesión.