Política

La Universidad Veracruzana, en la encrucijada

agosto 10, 2017

La Universidad Veracruzana (UV) está atravesando, en los últimos años, por una grave situación sin precedentes. Situación derivada sobre todo por el escamoteo de recursos –que por ley corresponden a la Universidad– que los ex gobernadores Fidel Herrera y sobre todo Javier Duarte cometieron durante sus respectivas gestiones. Lo cual se ha traducido en una asfixia financiera para la institución que repercute en la realización de sus funciones sustantivas: docencia, investigación y difusión de la cultura. Esta asfixia financiera trastorna todas las actividades universitarias y pone en riesgo la supervivencia misma de nuestra máxima casa de estudios.

Pues es debido a esta malversación de los recursos, que por ley la universidad debe recibir, que no ha sido posible para la Universidad Veracruzana aumentar su matrícula, renovar y ampliar su infraestructura, contratar nuevo personal académico y disponer de recursos para la realización de múltiples proyectos académicos. Ello no obstante la comunidad universitaria de base sigue trabajando con compromiso y empeño en el logro de los objetivos planteados.

Ante la coyuntura presente de designar a quien habrá de ocupar la Rectoría de la universidad, nuestra institución se encuentra en una encrucijada pues quien sea que ocupe el cargo tendrá que enfrentar prioritariamente esta problemática, cuya solución definitiva no se ve nada fácil.

La malversación de los recursos, federales y estatales, destinados a la Universidad Veracruzana data de tiempo atrás, pero hizo crisis en los últimos años. Tanto así, que los universitarios –autoridades, académicos, trabajadores administrativos y manuales- nos hemos visto empujados a manifestarnos, exigir y tomar medidas en nuestros respectivos ámbitos para propiciar que se entregue a la universidad el monto escamoteado que asciende a poco más de 2 mil millones de pesos, además de pugnar por establecer medidas para evitar que la situación se repita en el futuro. Lo cual ha demostrado que la unión hace la fuerza.

En este sentido debe reconocerse el trabajo de la actual rectora quien, dentro del ámbito de su competencia, ha logrado que se establezcan bases legales que dan cimiento a la solución de fondo de la problemática financiera mencionada, derivada fundamentalmente del manejo discrecional y corrupto que los gobiernos estatales han hecho del presupuesto universitario. Estos logros son históricos pues no se sabe de algún otro rector que los haya promovido o que se lo haya propuesto siquiera.

Me refiero a dos temas de fundamental importancia, de los cuales a veces no se alcanza a comprender su trascendencia:

1). Lograr que los recursos federales destinados a la UV se entreguen directamente a ésta sin pasar por la licuadora, es decir, por las arcas estatales, que fue el opaco lugar donde desapareció el dinero.

2). Lograr que se aprobara en el congreso local, la ley que establece se destine a la UV un porcentaje fijo del ingreso anual del Estado de Veracruz, evitando con ello que, como sucedía, el gobernador del estado decidiera discrecionalmente los recursos destinados a la institución.

Me parece que estos dos puntos no son valorados apropiadamente, tal vez porque se ignora la dificultad implicada, y que solamente personas con experiencia y capacidad pueden tener éxito en estas lides.

Puedo afirmarlo, ya que en mis 36 años de trabajar para la UV he tenido la fortuna de conocerla desde diferentes perspectivas: como investigador y docente en diversos institutos y facultades, habiendo ocupado el cargo de director de dos facultades y un instituto, además de que en los años 80 fui director general de Investigaciones, siendo actualmente director de Comunicación de la Ciencia. También he participado en distintos cuerpos colegiados como son el Consejo de Posgrado y el Consejo Editorial de la UV; y también participé en el diseño, aplicación y subsecuente elaboración, del primero y único diagnóstico general de la universidad y que considero necesario actualizar.

Aunque ha sido más el tiempo dedicado al quehacer académico –que siempre he continuado aún ocupando cargos de dirección académica– puedo decir que he estado en los lados del mostrador: como académico de base y como funcionario. Por lo que conozco por experiencia directa las dificultades que enfrentan en la realización de sus tareas tanto los académicos como las autoridades. Cada una de las cuales requiere conocimientos, cualidades y habilidades muy específicos.

En la encrucijada presente, en mi opinión, la grave crisis financiera por la que atraviesa la UV ha propiciado que la atención a la diaria problemática académica se descuide un tanto, manifestándose como una forma de falta de liderazgo académico.

Desde mi punto de vista considero que esta falta de liderazgo no puede atribuirse exclusivamente a la máxima autoridad universitaria, sino que depende en gran medida de los directivos intermedios: directores de área y directores de facultades e institutos, que forman la cadena de transmisión entre la Rectoría y la base académica y estudiantil.

Me sería difícil, en lo reducido de este espacio, mencionar otros logros de la actual situación y que adquieren gran mérito pues se han alcanzado en la vorágine de esta terrible e inédita crisis financiera de la UV.

Basado en lo anterior, considero que la Dra. Sara Ladrón de Guevara debe continuar por otro periodo al frente de la UV pues ha demostrado su experiencia y capacidad para enfrentar el temporal y lograr avances importantes para la institución. Designar a cualquier otro implicaría comenzar casi de cero a enfrentar la crisis presente.