Política

Tiempos perdidos: recordando anécdotas

agosto 08, 2017

Por los años 50 del siglo pasado, estando laborando como Office Boy (muchacho de oficina) en El Ingenio Azucarero "San Cristóbal", ubicado en Carlos A. Carrillo, Veracruz, enclavado en la zona de la Cuenca del Papaloapan, siendo un ingenio que destacó por ser uno de los más grandes del mundo, también llamado el Coloso de Sotavento, en ese entonces teniendo el suscrito una edad de 16 años, realizando diversas actividades, al mando del recordado Maestro Juan Díaz Montalvo con el cargo de Superintendente; en una de ellas me encomendaban estar en la plataforma de los molinos de caña llevando un reporte llamado "Tiempos Perdidos". Esta actividad la desarrollaba anotando cualquier momento en que los molinos tenían que detenerse, registrando el tiempo de la falla mecánica, no importando un par de minutos o más tiempo, además de por el motivo por el que se interrumpía la molienda.

Al final de la jornada se le entregaba al jefe de los molinos y a su vez lo entregaba al Superintendente del Ingenio, ese reporte servía para prevenir que la detención de la molienda de la caña, por la misma causa, pues esto era importante porque representaba una pérdida en la producción, afectando igualmente el superávit en las finanzas de esta industria, la cual se cuidaba mucho, por eso el Ingenio "San Cristóbal", alguna vez considerado el más grande del mundo, era y es el orgullo de sus habitantes, y sus chimeneas son las que señorean la región.

Cuento esta historia que tengo muy firme en mi memoria de adolescente y muchas veces la comento con los amigos, considerando que es un ejemplo digno que debiera seguirse en la Administración Pública, al revisar algún trámite y se encontrara una falla, debiendo corregirla y, en el futuro, dicho trámite debería ser "oportuno y eficaz", que sirva de superación en los trámites administrativos a los que acude cualquier ciudadano ante una Oficina Pública, llámese del orden federal, estatal o municipal; haciendo a un lado el tradicional burocratismo (en su expresión peyorativa), si esto se imitara tendríamos una Administración Pública de primer orden.

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