Política

Egoteca y desliz

agosto 08, 2017

Parte sustantiva de los márgenes de aceptación del actual gobierno veracruzano ha sido el cumplimiento del compromiso de campaña del gobernador de castigar a los responsables del estado calamitoso de la entidad.

Yerra, sin embargo, el sub procurador Israel Lira Salas –a quien algunos llaman en fiscal del caso del estado contra Javier Duarte– al considerar que la sentencia favorable a la fiscalía habrá de satisfacer al público.

Desde luego que lo hará, si nos atenemos a los muchos y profundos agravios que han tenido que encajar los gobernados por el desempeño del gobierno anterior.

Pero el actuar de la fiscalía no está sujeto ni debe ser influenciada por la expectativa de satisfacción al respetable. Sólo por el estricto apego a la ley para procurar justicia. Tal es su única función, independientemente de los impactos agregados, favorables o no, que pueda acarrear el cumplimiento de su responsabilidad.

El fiscal de la Seido puede tener razón en cuanto a la expectativa, se da por sentado que ésa es la que tiene el público en Veracruz, pero se equivoca en vincular la actuación de la Seido a la satisfacción o no de los gobernados. No es su papel, y aludir a ello es deslizar un ingrediente político que no debe haber en la procuración de justicia.

Puede personalmente pensarlo e incluso estar convencido de ello, pero decirlo agrega un elemento extraño que no debe existir en el actuar del Estado, independientemente de lo cierto que sea que el castigo a JDO y la cáfila de cómplices y beneficiarios de la corrupción sea motivo de satisfacción por las afrentas sufridas por los gobernados.

Al decirlo, el fiscal agrega un elemento político, o cálculo político, que debe ser ajeno por elemental pulcritud procedimental.

Es verdad que es una oportunidad de legitimación del trabajo de la fiscalía, pero no lo es que lo diga él. Alabanza en boca propia es vituperio.