Política

ECP*

agosto 05, 2017

De frente a las amenazas, la sumisión oferente

El 27 de enero de este año, Peña Nieto y Trump sostuvieron una primera conversación telefónica, en ella se habló sobre el desempeño del ejército mexicano frente a las organizaciones criminales, el terror y la probable intervención de tropas estadunidenses en la "guerra contra las drogas" en territorio mexicano. Al inquirir periodistas al gobierno sobre el contenido de la llamada y por la obligada grabación que se hace de todas las del presidente en asuntos oficiales, la oficina de comunicación negó que se hicieran tales grabaciones. La presidencia mintió. Todos lo sabían pero no se podía probar lo contrario pese a que el propio Trump aceptó que sí se habló sobre el envío de tropas.

Este jueves, el diario norteamericano The Washington Post publicó las trascripciones de dos llamadas telefónicas del presidente norteamericano, la que tuvo con el primer ministro australiano y la que tuvo con el presidente mexicano. En ésta Trump dejó en claro su voluntad de endilgar a México la responsabilidad de ser un problema creciente y presionó a Peña Nieto para que dejara de decir públicamente que su gobierno jamás pagaría por ese muro. "No puedes decir eso a la prensa", le dijo en varias ocasiones a EPN. En la misma llamada le dijo también que el financiamiento tendría que provenir de otras fuentes –"buscaremos alguna otra fórmula"– pero sin dejar de presionar con la eventual interrupción del contacto si Peña Nieto insistía en hacer "declaraciones desafiantes". La financiación "se resolverá una fórmula de alguna manera… pero si vas a decir que México no va a pagar por el muro, entonces ya no quiero encontrarme más con ustedes porque no puedo vivir con eso". Luego agregaría que el tema del muro era el menos importante de lo que tenían que hablar pero que políticamente no lo era.

Los documentos obtenidos por el Washington Post ofrecen la vista sin filtros de Trump como diplomático. Una peligrosa brutalidad efectiva sólo frente figuras como la del presidente mexicano.

Trump ya había desmentido al gobierno mexicano desde inicios de febrero, pero lo revelado por el periódico estadunidense aluza sin misericordia la actitud sumisa y contraria al interés nacional del gobierno mexicano. Cosa sabida si se quiere, basta otear por encima de las inversiones mineras, petroleras y de infraestructura, pero éste caso es distinto, expone sin filtros la rotunda condición mentirosa y manipuladora del gobierno en cosas extraordinariamente delicadas para el país y que comprometen el futuro de los gobernados. No son pocos los observadores mexicanos de un amplio espectro ideológico que han sostenido que Trump da un trato al presidente mexicano equivalente a si fuera su empleado.

De la casita blanca de las lomas, cuyo propietario es la principal empresa contratista asociada al presidente desde su gobierno en el Estado de México, hasta la brutalidad inmisericorde de una administración que miente sobre asuntos vitales para el país, Enrique Peña Nieto ha probado su toxicidad, debilidad sumisa y ajenidad al interés público. El descontento con el presidente y su gabinete es inocultable.

*Es Cosa Pública