Sociedad y Justicia

A la izquierda, por la vía de espejo

julio 30, 2017

EL ESPEJO

Un niño que no ha reparado en el espejo, de pronto lo plantan ante él y dicen, "mira, ahí estás". Entonces aprende que esa imagen es él. Imagen formada exclusivamente por las espectativas de los padres, sus temores, sus deseos proyectados para que el hijo revierta las frustraciones que son suyas (si se pudiese, aunque es una ilusión). El ser real de ese niño queda oculto y reprimido. (A eso podría referirse Serrat con los "locos bajitos") El yo es ese conjunto de expectativas que debo ser para conseguir el afecto de los padres, y en tal circunstancia, el niño no tiene forma de negociarlo, es su única opción. Éste mismo, como adulto, sigue repitiendo los sentimientos, temores, carencias y frustraciones aprendidas de sus padres. Reconocer la diferencia entre todo eso que viene de los padres y otros adultos relevantes respecto de lo que uno podría ser sin ello, es decir, las facultades especiales que uno pudiese tener, los deseos, inquietudes, es el tema de los que se dedican a indagar en sí mismos, con o sin ayuda. Hay dos formas de hacerlo, por la vía racional, normalmente psicoanalítica y por la vía mágica, ya conocida por ancestros locales (por lo cual es una visión de izquierda también), pero como sea, de lo que se trata es de liberarse del "premio y castigo" que constituyeron nuestro edificio mental básico con el que interpretamos todo para que cuando uno sienta o piense algo no sea la simple reacción aprendida de los temores paternos, sino una elección propia, es el renacer del verdadero yo. (Aquí valdría una digresión para los que aún creen en el premio y castigo como método educativo, en las calificaciones, en las pruebas estandarizadas y en la estupidez de la Pisa).

EL VERDADERO YO

Este liberarse de temores ajenos como fuente de conducta curiosamente es una acción ‘de izquierda’ en tanto que tiende a una visión horizontal respecto a las valoraciones, sea de los padres o de uno, o sea que dejan de tener preponderancia las opiniones paternas para ser tan válidas o tan obsoletas como las que reconozca uno como propias, lleva a una propuesta de igualdad argumental, no hay ahí una respetable autoridad a la que hay que creer por el sólo hecho de ser autoridad, nos volvemos ‘iguales’. En términos metodológicos es como pasar del aristotelismo al mundo galileano donde la autoridad la adquieren las razones y argumentos, no el prestigio deductivo, aunque de ambos podemos aprender bastante.

PERSONALIDAD Y ZONA POLÍTICA

Por el contrario, continuar como antes de esta reeducación, o no haberla nunca, ratifica el esquema autoritario, vertical, incuestionable (por nunca haberlo cuestionado, no porque no fuera posible), que corresponde a una visión de derecha. Por eso, una visión infantil del pueblo ignorante y sumiso se corresponde con una visión infantil del gobernante autoritario y todo eso es una visión de derecha. Ser ignorante, pobre y cliente, sin la rebeldía del adulto joven, te deja automáticamente en la derecha, en la verticalidad, en la sumisión. Tener la oportunidad de reivindicar al nuevo yo te pone en la idea de igualdad y te ubica en relación con el grupo, por tanto, en la unidad y de ahí en el compromiso social, rebelde ante sistemas autoritarios.

Por ello los movimientos de izquierda y las revoluciones apelan a la rebeldía, a rebelarse contra el padre, o al mito de asesinarlo, mientras que la propaganda de derecha apela al miedo, a la dependencia. Todo joven sano sueña con independizarse de sus padres, con no tener que obedecerles, con tener independencia económica y por tanto, supuestamente, de decisiones (aunque validarse en ‘el tener’ es el suicidio del verdadero yo, de la ‘validación del ser’), de ahí la importancia de la juventud en las votaciones, además del número, y que el malestar económico en cualquier sociedad, sea supuestamente de derecha o izquierda, lleva a fortalecer las oposiciones, pues se trata de un ‘padre desobligado’ que no cubre lo necesario y al que hay que castigar con tal rebeldía. Una España de medio izquierda es depuesta por una derecha si no hay expectativas cubiertas, aunque se vayan de ahí a una derecha que los llevó obviamente por un mucho peor callejón, el neoliberal y que les costó tener la mayor cantidad de manifestaciones en su historia, aunque un pequeño repunte (más fraudes y compra de votos que hoy le critican) le dio increíblemente el refrendo a Rajoy. En un México neoliberal en declive, evidentemente nos vamos a la izquierda, y ahí tenemos a toda la maquinaria del fraude tratando de reparar el mal desempeño económico y los robos superlativos, pero que, con un leve empujoncito a esas clases defraudadas, con el trabajo debido de la izquierda, no le va a alcanzar al PRI para que en el 2018 vuelvan a defraudarnos. Por eso vemos brincar a los chapulines con cierta visión, que con sólo analizar las tendencias del salario real ven para donde va este barco.

PSIQUE E IZQUIERDA

La izquierda tiene ahora la oportunidad de revisarse y encajar en este panorama, pero desde la revisión del verdadero yo que es una revisión igualitaria, desde la verdadera izquierda que no es la del ego, la del yo falso cumpliendo la expectativa del tener, sino la ‘del nosotros’, del ‘incluyentismo’ en lugar del ‘influyentismo’, porque cuando las personas se adentran en sí mismos, ese descubrimiento une, no separa. Que no suponga ello anexar corruptos (personalidades egóticas, infantiles) tras de los puestos, pero sí sumar visiones afines, comprensión antes que juicio, nexos y compromisos reales con aquellos olvidados del sistema y de ahí votos, hacia una situación mucho más cercana a la democracia real.