Política

Barandal

julio 29, 2017

w Fidel Herrera, en la sucesión w Lanza a su hijo de candidato w También a Érick Lagos

Escaleras

idel Herrera Beltrán ya inició la sucesión de gobernador del año entrante. Demasiado tiempo anticipado, quizá, porque sabe, "chucha cuerera", que un candidato nunca, jamás, se improvisa de un día para otro. En el carril político y mediático lanzó a su hijo, el diputado federal, Javier Herrera Borunda, el dueño de la franquicia del Partido Verde.

Dueño, incluso, acaso, hasta del CEN del PVEM, a través de su amigo, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, aquel a quien los indígenas pasearon en hombros en una carroza imperial y faraónica. También el góber fogoso lanzó a uno de sus hijos putativos. Érick Alejandro Lagos Hernández, y al ratito también impulsará a otro hijo putativo, Jorge Alejandro Carvallo Delfín, cuyo padre biológico ha dicho que es "el hijo más ruin que he tenido".

En el Canal de las Estrellas, propiedad de Televisa, Javier Herrera está promoviendo con spots su informe como legislador federal. Quiere así perfilarse desde el altiplano en el territorio jarocho, pues es la única explicación lógica para entender su manejo mediático.

Y más, porque está claro que en el Congreso de la Unión hay 500 diputados y cada uno se pierde en la noche de los tiempos. Y la forma efectiva de levantar la mano para filtrarse en el imaginario colectivo de Veracruz es desde Televisa, entre otros medios.

Fidel Herrera quiere así lanzar con su hijo al Niño Pípila, al Narciso Mendoza, que enfrente al hijo del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, el presidente municipal de Boca del Río, y quien, todo indica, es el único precandidato del PAN, pues los otros con posibilidad real (Julen Rementería, Pepe Mancha, Víctor Serralde, incluso Rogelio Franco Castán en la alianza PAN y PRD) están planchados. Las diferencias, el resentimiento, el odio y la venganza de Fidel y el Yunes azul se transmitirán, como en el relato bíblico, de los padres a los hijos.

Banderilla

El otro caballito de Troya del fogoso es Érick Lagos Hernández, el fidelista más fiel porque de todos se volvió el mimético número uno, reproduciendo "al pie de la letra" la forma de ser y actuar y gimotear y hablar y reaccionar y gesticular de Fidel Herrera. "Es su copia", dice un priísta de entonces.

Claro, sin la inteligencia, el talento, la experiencia, las relaciones políticas y sociales y económicas y sin las mañanas del "tío". La historia bien lo enseña: cada político en la cúspide del poder siempre buscará dejar un sucesor a modo.

Fidel heredó el poder a Javier Duarte, pero le salió incómodo. Érick Lagos, por lo pronto, es su nuevo Narciso Mendoza, y a quien los otros miembros de la elite fidelista le reconocen un par de atributos:

El primero, su capacidad de intriga. El segundo, el servilismo con que actúa. El tercero, su capacidad para resolver las tareas encomendadas bajo el principio universal de Carlos Hank González y que Fidel Herrera preconizaba que era suyo, aquél de que "en política lo que se resuelve con billete… sale barato". Y el cuarto, su capacidad para manejar barbies y acercarlas al jefe máximo. Además, claro, de que está hecho "a imagen y semejanza" de Fidel. Por eso, Lagos se promociona por todos los medios como el inminente candidato priísta a gobernador.

Incluso, en alianza con el otro fidelista, Jorge Carvallo junior, aceleraron al presidente municipal de Orizaba, Juan Manuel Díaz Díez, para destaparse como precandidato del PRI al trono imperial y faraónico. Es más, tal juego político busca, con toda la perversidad del mundo, descarrilar (como fue aplicado por Javier Duarte el año anterior) a los senadores Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa.