Política

Laxas peligrosas

julio 18, 2017

Visto a distancia, hay razones para pensar que el antisistema político de complicidades construido por el PRI a partir de los años 80 se ha vuelto completamente en contra de los gobernados mexicanos.

Desde ahí adquieren sentido eventos como la degradación de IFE a partir de Carlos Ugalde; desde entonces, el IFE se ha dedicado a hacer presentables y más o menos aceptables los fraudes electorales. Recuérdese el paradigmático cinismo de Felipe Calderón y su "Áiga sido como áiga sido".

La zaga de Javier Duarte

–desaparición, ubicación, y extradición– y los delitos que se imputan han dado motivo a más de uno para sospechar sobre la sinceridad del gobierno federal para castigarlo. Sospechosamente han quedado fuera de las consideraciones del juicio en su contra las miles de desapariciones forzadas y asesinatos en su gobierno. Son muchos los que sospechan y opinan que el gobierno federal simulará sus responsabilidades para lograr que el ex gobernador purgue la menor pena posible. Desde luego es posible, si nos atenemos a los acuerdos informales que permiten el funcionamiento del sistema de complicidades y donde el silencio del ex gobernador es sustantivo. La ley del silencio, la omerta de un gobierno mafioso.

La característica de muchos de los gobiernos mexicanos es esa suerte de conspiración entre políticos y burocracias para simular cambios y que todo permanezca igual. La penosa historia del IFE.

Funciona en todos los niveles. Los más inverosímiles, incluso. Por ejemplo, el caso del alerta de género declarado en el municipio de Veracruz que, a decir de la presidenta del Instituto Veracruzano de la Mujer, se ha aplicado pero que los resultados se verán a largo plazo. Piedad.

Convendría entonces que la señora Palmeros Exsome, presidenta del Instituto Veracruzano de la Mujer, explicara qué es lo que entiende por alerta. Avisar de un peligro tiene por objetivo evitarlo. Si se declara tal o cual aviso sobre algún peligro es precisamente para que no se concrete. Es, por ejemplo, el propósito de los faros en las costas rocosas, o las alarmas de incendio. La idea es avisar para evitar eventos en los que alguien muera o sea dañado.

Pero dado que la presidenta del Instituto Veracruzano de la Mujer considera que los efectos de la alerta habrán de poder medirse a largo plazo, habrá que entender que supone que el sonar de una alarma de incendio podrá valorarse a largo plazo.

Eso sí, por el decir de la presidenta sabemos que "una vez que se aplicó fue coordinadamente homologado" para que todos tuvieran un mismo plan de trabajo. Cualquier cosa que haya querido deducir con eso.

Durante años el gobierno veracruzano anterior se rehusó a aceptar la alerta de género con el resultado de cientos de mujeres muertas o desaparecidas.

Pareciera ahora que los ciudadanos gobernados y especialmente las mujeres deberán ser pacientes y esperar unos años para ver los resultados de políticas públicas que son urgentes para salvar vidas. ¿A favor de quién está la señora Palmeros? ¿De las mujeres?