Política

La Faena

julio 16, 2017

Apalancado en el "fuerte golpe a la delincuencia" que según el gobernador Miguel Ángel Yunes estimó se le dio a los grupos que operaban en la "zona de mercados de la ciudad de Veracruz", el mandatario utilizó sus redes sociales y convocó a sus 349 mil 390 seguidores en Facebook a que no paguen "derecho de piso" y a que denuncien –de manera anónima, of course– si está siendo víctima de este delito… Encarrerado con el sorprendente logro conseguido en el centro del puerto jarocho, el mandatario exclamó en un video subido a la plataforma digital YouTube: "¡No pagues extorsión ni derecho de piso! La gente trabajadora no tiene por qué pagar a delincuentes, si eres víctima de este ilícito, denuncia, tu llamada es anónima", posteó en su transitado Facebook... Como colofón y para reforzar el sentido positivo del mensaje weberiano (no relativo a Max Weber sino a la infinita world wide web) Yunes Linares adelanta que ahora sí "reforzaremos las labores de seguridad para acabar con las extorsiones"… Sin dudas que es una buena noticia para los locatarios del mercado porteño y que prefiguran un buen horizonte de certeza o mejores expectativas para quienes se ganan la vida en la zona de mercados y que abonará en generar condiciones de confianza en sus autoridades una vez que su hijo, Fernando Yunes Márquez, asuma la alcaldía jarocha, por cierto, estancada en una profunda brecha de corrupción e ineptitud luego del frustrado experimento duartista de colocar en esa fundamental posición a Ramón Poo, opaco vástago del rico empresario Gerardo Poo Ulibarri, que al igual que su ya lejano compañero de partido, Efrén El Ratón López Meza, será recordado por lo que se llevó del erario y por haber entregado al PAN la presidencia del primer municipio de América… Pero más allá de lo tristemente anecdótico que será recordar el paso del segundo Poo por la presidencia municipal, el llamado del gobernador tiene serias y preocupantes implicaciones del estado de las cosas que prevalecen en Veracruz… En principio, extrapolar a todo el estado vía internet como un "gran logro" la aprehensión de vendedores de piratería y cobradores de piso en la zona de mercados jarocha resulta un hecho baladí cuando se trata de un fenómeno extendido en prácticamente todos los centros urbanos de la entidad, pero además resulta un pálido mensaje de acciones contundentes cuando mensualmente se cometen un promedio de 260 homicidios y la percepción de los más de 7 millones de veracruzanos es de zozobra y temor por la incontenible actividad de la delincuencia… Peor aún, es el reconocimiento oficial de la existencia de la industria del cobro de piso como manifestación explícita de una forma criminal de extorsionar y diversificar la obtención de recursos… No son lamentaciones ni reconocimientos valientes de que ahora sí se asume la responsabilidad y se habla con veracidad a la ciudadanía con respecto al estado de las cosas en cuestiones de seguridad pública lo que se espera de la gestión de Miguel Ángel Yunes cuando la parte sustantiva de su propuesta de campaña fue acabar con la delincuencia en seis meses… Ya se tuvieron 12 años de explicaciones poco creíbles y argumentaciones escudadas en compartir la responsabilidad con el gobierno federal de la inseguridad y de las indescriptibles historias, cientos, acaso miles, y experiencias de familias veracruzanas laceradas, fragmentadas y destruidas por una delincuencia que se apoderó del gobierno desde la Secretaría de Seguridad Pública con Arturo Bermúdez Zurita quien ahora está negociando la reducción de su condena a cambio de regresar lo robado a los veracruzanos cuando resulta más importante juzgarlo por crímenes de lesa humanidad, al igual que a su ex jefe y ex amigo Javier Duarte… Veracruz vive una tragedia de inconmensurables consecuencias gracias a grupos gobernantes que sólo se preocupan por depredar al erario y razonar políticamente el futuro con base en consideraciones patrimonialistas familiares como es actualmente, o de pandillas, como sucedió con el duartismo… La política ha sido, desde ese punto de vista para los veracruzanos, una maldición.