Política

Chedraui, Fernández y Alemán no tienen llenadera

julio 09, 2017

La ambición o la voracidad no tienen llenadera, hasta que el saco se reviente y esto sucederá el día menos pensado, pues el abuso y la acumulación de la riqueza en una minoría enriquecida y explotadora llegará a su límite cuando la indignación social estalle, si antes no existe –que lo veo difícil– un poco de conciencia en quienes no se cansan de acumular riqueza.

Esto viene a cuento porque se ha estado promoviendo por las redes sociales una campaña para liberar las casetas de cuota que maneja Caminos y Puentes Federales y servicios conexos, en carreteras y puentes del país, mediante lo que se ha llamado una revolución pacífica, habida cuenta que es público y notorio que los recursos que de ahí provienen, constituyen la caja chica de la corrupción gubernamental.

Además, se anuncia la toma de los estacionamientos de los centros comerciales que cobran cuotas a los usuarios, cuando el propósito es la compra en los mismos, lo que resulta un contrasentido, porque se agandallan los propietarios cobrándole renta a los que utilizan los locales y medran en contra de los clientes que ahí acuden.

Las autoridades –estatales o municipales– son cómplices y complacientes silenciosos de estos actos que en la capital pone en práctica la familia Chedrahui a través de sus varios centros comerciales, los Fernández, en plaza "Las Américas" y el ex gobernador Miguel Alemán con plaza "Ánimas", a quien el gobernador Yunes Linares acusó de que vino a saquear el Estado de Veracruz.

El cobro sería lo de menos, diría Cuasimodo, si el servicio que se brindara a los clientes fuera de calidad o se ajustara a los mínimos estándares, y, para demostrarlo –si existiera autoridad comprometida con la ciudadanía–, con una simple visita sería suficiente para su clausura pues, por principio, es inhumano, degradante y ofensivo el espacio que ocupa el empleado que cobra el estacionamiento y lo peor, el usuario no tiene un espacio adecuado que los proteja de la lluvia o de las tormentas,

Sin embargo, como dice el dicho, no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre, y la complicidad, siamesa de la corrupción, lleva a que la ciudadana elija a sujetos descastados que prometen servir y se entregan por las migajas que les brinda el explotador de las necesidades de la sociedad.

Si el movimiento que se está gestando en las redes sociales prospera y que ya en Jalisco ha dado resultados, veremos un nuevo despertar que hará que se tome conciencia para evitar más atropellos y abusos, porque las familia Chedrahui, Fernández y Alemán no tienen llenadera y no cobran por necesidad, o para justificar la inversión que se ha pagado con creces, sino por el vicio de acumular más y más riqueza, y más cuando no hay autoridad digna que aparezca en el espectro local y los someta a la observancia de los principios de pulcritud más elementales.