Política

CRIMINALIDAD, CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD, IMPARABLES.

junio 28, 2017

La criminalidad y la delincuencia organizada irá creciendo exponencialmente; cada día serán más crueles los delincuentes con sus víctimas y los secuestros, con su correlato, las extorsiones habrán de dar cuenta de más denuncias y no podrá ser de otra manera, en tanto no se ataque, a fondo y en serio, la miseria que desespera y que es la causa de todas las desgracias y si no se mengua, es decir, si los ciudadanos no tienen un sueldo o salario digno que le permita satisfacer sus necesidades elementales, no habrá seguridad ni tranquilidad para nadie.

El asunto es muy sencillo y si existe voluntad política y social. Veamos en el caso de Trump en los Estados Unidos –país que queremos imitar y vivir como ellos– que ante la existencia de cincuenta millones de miserables puso el dedo en la llaga al exigir a los empresarios que inviertan y que paguen buenos sueldos, pues de contrario, cobrará mayores impuestos a todo lo que se importe, ello para compensar a los que no tienen trabajo, esto es, evitar que se incremente la violencia y que se viva en armonía y aplicar la ley sin miramientos, en tanto entre nosotros, nadie exige a los empresarios o a los políticos que lo que ganen lo inviertan aquí, que se pague un sueldo justo, no el miserable que está establecido, y así, ni se mueve la economía interna y menos se mejora la vida de sus habitantes, cuyos pobres se elevan a cerca de 70 millones, lo que constituye una amenaza.

El gobierno llega al ridículo, cuando debiendo ser enérgico,llega a la complacencia y es elocuente este hecho cuando el Sistema de Administración Tributaria ha anunciado que se han repatriado voluntariamente 36 mil setecientos cincuenta y tres millones de pesos que muchos apátridas tienen en el extranjero, pues hay en la lista –La Jornada, 27 de junio– 754 inversionistas y 750 personas físicas a quienes no se les requiere para expliquen o justifiquen el ingreso lícito de esos recursos, lo pone en duda su origen honesto, o es producto del fraude fiscal, explotación indiscriminadas de sus trabajadores,traficos de influencias, narcotráfico, peculado de gobernantes, en fin, toda una retahíla de negocios oscuros, o como dijo un arzobispo mexicano, "cuando el dinero del narco llega a la Iglesia, se purifica", así se puede concluir en el gobierno: borrón y nuevos robos".

En absoluto habrá estabilidad y armonía y la sangre seguirá derramándose, pues en palabras del Premio de Economía 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz, dice en tanto "el uno por ciento de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación,los mejores médicos y el mejor nivel de vida, pero hay una cosa que el dinero no puede comprar: la comprensión de que su destino está ligado a cómo vive el otro 99 por ciento", en síntesis, esa desigualdad abismal no puede seguir, a riesgo de perder todo lo conquistado con las luchas sociales en que tanta sangre se ha derramado.

Así, los grandes y pequeños empresarios; los medianos y grandes políticos que han hecho su fortuna aquí, y hoy regresan una parte de lo acumulado –dudo que sea todo eso–, que pagaron y pagan sueldos de miseria a quienes les sirven y ellos cada día incrementan cada vez más sus riquezas, para luego invertirla en el extranjero o solazarse en la abundancia criminal, tienen que reflexionar, porque si van a vivir en México y no toman conciencia o cambian su conducta, de verdad, es mejor que huyan, porque si seguimos así, no tendremos esperanzas y el ruido será cada día más estruendoso.

Ni duda cabe que se requiere no tener un estado fallido, o que se viva en su mediocridad, pues no ayuda al combate a la corrupción y la impunidad que será imparable, donde se tiene que actuar sin contemplaciones, porque la comalada de bandidos –por acción u omisión– de cada sexenio se nutre de las complicidades y alimenta la desesperanza e induce a la delincuencia, porque si desde el poder se dan aspectos tan denigrantes, no se puede esperar menos de que la delincuencia sea cada vez más letal, agresiva y cruel, pues al no existir consecuencias contra los que están obligados a servir a la sociedad, menos se puede esperar que el delincuente actúe de otra manera, los primeros roban desde el poder sin ningún riesgo, en tanto los segundos, arriesgan su vida para atracar, es decir, prefieren gozar de riquezas poco tiempo, a vivir el resto de su vida en la miseria.

Predicar con el ejemplo en todos los niveles de gobierno es casi un sueño, destruir el abuso desmedido de los privilegios, que la austeridad sea signo distintivo y la existencia de cero tolerancia en todos los órdenes, esta por verse, para ir sentando las bases y en unos tres o seis sexenios, por lo menos, vayamos viendo la luz del túnel, porque al ritmo que vamos, no habrá para donde hacerse, si no existe voluntad política resuelta, pues ya se probó con la docena trágica del partido de la derecha, que era la alternancia, solo sirvió para entregar los recursos de la nación a empresarios internos y externos, y con Peña Nieto en su pacto por México, para aumentar la criminalidad, la impunidad, la corrupción y la miseria mediante el incremento a la pobreza y elevar al país a un cementerio nacional.

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