Política

Envidiosos los que no tienen un sueldo en la Suprema Corte

junio 27, 2017

Hace no pocos días –14 de junio- vino al puerto de Veracruz y luego a Xalapa, el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la nación, Mariano Azuela Güitrón, pariente de quien escribió la novela Los de Abajo en la que se reseña la miseria del porfiriato –aunque se presume que en esa época se amarraban a los perros con longaniza, no de Misantla, por supuesto– y se manifestó contra quienes critican acerbamente las descomunales percepciones de los ministros de la Corte, no de los magistrados o jueces, pues lo hacen por envidia únicamente.

Nada más alejado de toda ética y apego a la constitución, porque esos sueldos y percepciones son autorizados en lo oscurito, es decir, se realizan en acuerdos secretos, pues si la memoria no nos traiciona, en el año 2003, y como mero referente histórico y necesario, aun siendo ministro presidente Azuela Güitrón, en sesión privada propuso que se aumentara el monto de la pensión de retiro conforme aumentara los salarios de los ministros en activo, y el único que se opuso a ello fue el ministro Genaro Góngora Pimental por considerarlo "inconstitucional y peligroso", porque la corte no tiene ni tenía esa facultad, sin embargo, tuvo más fuerza la ambición de acumulación de beneficios y privilegios personales, que actuar con la prudencia que abona a la dignidad jurídica.

Al reformarse la constitución política del país durante el gobierno de Zedillo para reducir la Suprema Corte de 21 ministros a sólo 11, que serían electos por 15 años, la componenda y el trastupije no se hizo esperar, pues los ministros que dejaban los cargos se llevaron y tienen las alforjas llenas de los recursos del pueblo, al concertarse su jubilación y pensión de retiro, y otros beneficios que son dignos de envidia, pero más que eso de rabia, encono y malestar, porque en tanto las necesidades de las mayorías crecen exponencialmente, una casta privilegiada nos acecha y medra sin consideración alguna.

Lo anterior se robustece porque en la reforma que se hace a la constitución para que nadie perciba un salario o gane más que el presidente de la república, referente necesario para evitar el abuso que se consolidó con el ascenso del PAN al gobierno con Fox Quesada y Calderón, dos sexenios desastrosos para el país- pues quienes llegaron a los cargos municipales y gobernadores, para no robar, se fueron de manera indiscriminada sobre el presupuesto y la desgracia está a la vista, pues Peña Nieto se acompañó de una caterva de bandidos que el que no está preso, está a un paso de la cárcel, pero tal reforma no llegó a los ministros de la corte por aquello de la autonomía del poder judicial, negociándose un transitorio para hacerlos intocables.

Si se piensa que es un problema de envida, en el fondo es la neta, como dicen los chavos, sólo que no existe parangón con otras naciones del mundo donde los ministros de las cortes tienen percepciones adecuadas, justas, prudentes, y aquí se llegó a abuso, a la desproporción y más si se observa que existe un país que está hundido en la miseria, en síntesis, es una justicia cara y, si sé actuara con responsabilidad, con conciencia social se partiría de la base que, siendo un pueblo pobre evitarían nuestros ministros el agandalle sobre el presupuesto, acelerar la impartición de la justicia, pues siendo honestos, hay muchas dudas y sospechas sobre las resoluciones de los ministros, como los casos paradigmáticos de Castañeda, Algodonero, o Radilla, y si se hiciera una auténtica auditoría jurídica por personas independientes, no considero que no salgan bien librados, pues tienen a seis o siete auxiliares cada uno, que son los proyectistas que manosean los casos y que al final fijan los criterios.

El ministro en retiro Azuela Güitrón dijo textualmente "en esto normalmente siempre hay un problema de envidia porque se piensa que los ministros deben recibir bajas remuneraciones cuando en la realidad es una actividad que significa un gran sacrificio y una gran entrega" y abundó "es decoroso y acorde al trabajo que desempeñan", luego entonces, desdeña el trabajo de los ministros de las cortes de justicia de otros países del mundo, que sus salarios están muy, pero muy por debajo de los que aquí se perciben, es decir, este es un país de privilegios para una minoría y totalmente ante ético, pero que Dios salve a este país ■