Política

Derechos y regateos

junio 16, 2017

La homofobia es una construcción social y, si se quiere, cultural. No apareció repentinamente en las expresiones culturales de occidente. En la Grecia antigua, Platón y Safo elogiaban a los homosexuales y escribían sobre sus amores y desamores. La estigmatización a los homosexuales la establecen las diversas versiones de cristianismo. La variable de origen y principal en la configuración de la homofobia. La iglesia se apoyó en el supuesto de que las relaciones homosexuales eran antinaturales, pues no producían una semilla fértil. Sodoma y Gomorra se convirtieron en argumento georreferencial de la intolerancia divina con esa expresión de la sexualidad humana.

La normatividad institucional se construyó sobre la preconcepción dicotómica cristiana y en la peregrina idea de que como las relaciones homosexuales son biológicamente infértiles, son entonces antinaturales.

En la tradición judeocristiana, género masculino se atribuye a quien posee un pene, mientras que el ser de género femenino, a quien posee una vagina. Pero el género concebido como "lo masculino" y lo "femenino" no está dado naturalmente, es una construcción social.

A contracorriente y a golpe de necedad las comunidades LGBTT en el país han ganado para sí la visibilidad los espacios públicos. La calle y la plaza. Con todo, siguen siendo objeto de discriminación y violencia porque no basta que se hagan leyes que eventualmente se cumplan, se precisa de la interiorización de las leyes y los principios de convivencia para desactivar los disparadores facilitados por siglos de prejuicios arropados en la religión.

La homofobia, pergeñadora de la idealización de la heterosexualidad, se fue gestando poco a poco. La identidad de género debe conformarse con cualidades y características dicotómicas y culturales asignadas según los genitales. Esta es la noción que subyace en la dicotomía de las luchas por los derechos a la sexualidad y que está determinada desde modelos religiosos.

Las marchas y el resto de expresiones se visibilizarían de las comunidades LGBTT apuntan, más allá de lo inmediato evidente, a ampliar y ejercer principios universales que nos dan la condición de seres humanos: tolerancia y compasión.