Política

El Estado Sorprendido

mayo 14, 2017

Los efectos de los modelos que la elite gobernante ha impuesto al país desde hace ya casi cuatro décadas, han devastado al Estado mexicano en casi todos los aspectos sustantivos. La estabilidad relativa se sostiene con los alfileres de los pactos de complicidad y los acuerdos informales de impunidad.

Es, desde luego, una estabilidad ficticia que apenas puede sostenerse dada la multiplicidad de intereses ilegítimos, y a veces criminales, que participan de ellos.

Las autoridades del Estado mexicano siguen obcecadas con la idea palmariamente obtusa de enfrentar al crimen por la fuerza. Decisión dudosa si se considera que los operadores de campo de las empresas criminales tienen un poder de fuego equivalente al de las fuerzas del Estado que las enfrentan, además de que el método, antes que disminuir el tráfico y el consumo de lo que sea –drogas, trata o maldita la cosa–, encarece el producto para el consumidor, lo que al final del día favorece al empresario criminal, no a la sociedad ni al estado.

La violenta guerra contra el narcotráfico del prianismo iniciada en el infausto calderonato pasó tal cual al peñismo. El cambio de narrativa anunciado por el secretario de Gobernación, sólo significó poner menos énfasis en la parafernalia de los aspectos cruentos.

De pronto el Estado mexicano "descubre" la bonanza del huachicol y supone que nadie relacionará el fenómeno con el igualmente infausto ex gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle en cuyo mandato el crecimiento de tomas clandestinas alcanzó la friolera de más del 3 mil por ciento.

De precisaría de una inocencia chabacana rallante en el cretinismo para no vincular el brutal crecimiento con la administración concreta que permitió el fenómeno. Igual que pasó con Javier Duarte y César Duarte. Ejemplos del neo priísmo tan apreciado por el presidente Peña Nieto. Igual de errado sería suponer que tales magnitudes de corrupción carecieran del aval federal. No es concebible.

Y si había conocimiento y se hizo nada, necesariamente entonces había un manto de protección a cambio de un beneficio. De otro modo imposible. Al inicio de la administración de Moreno Valle, quien llegó en una alianza PAN PRD, había menos de medio centenar de tomas clandestinas en los ductos de Pemex, que de cualquier modo son muchísimas. Al final de su gobierno había 1533 tomas clandestinas. Desde cualquier punto de vista es imposible que el gobierno federal no estuviera enterado porque se lo tuvo que haber reportado Pemex. Es tan flagrante y magnífico el hecho que no hay forma de suponer siquiera desconocimiento del gobierno federal.

Lo absurdo por inexplicable es que casi la mitad de los detenidos por ordeñar los ductos de Pemex son puestos en libertad por falta de pruebas. Otro absurdo es que la mayor parte de quienes se involucran en este crimen son personas desesperadas por encontrar trabajo. No son criminales sino jefes de familia que no tienen alternativa. Y son miles.

Dicho de otro modo, los gobernantes mexicanos no sólo son responsables de la presencia del fenómeno, sino también de las condiciones sociales y económicas que hacen de la ordeña de ductos la única alternativa de ingreso para miles de personas como en El Huevo de la Serpiente, película de Bergman, el origen del mal incubado es el régimen.