Política

Incompletas

mayo 13, 2017

En dimensiones y profundidades distintas la empresa Odebrecht es investigada por la millonaria y consistente corrupción a la que acude para contratación de obras en varios países del mundo, no sólo latinoamericanos. Sólo en Veracruz anunció hace unos años que haría inversiones por la friolera de 5 mil millones de dólares sólo en un proyecto de clúster petroquímico. El encarcelado ex gobernador Javier Duarte corregiría la plana en 11 mil millones de dólares luego de que se entrevistara con el dueño de desprestigiada empresa.

Cuando se anunciaron tales inversiones los pobladores de Jalcomulco habían logrado parar la construcción de una presa supuestamente pensada para proveer de electricidad a Xalapa y a un difuso parque industrial del que no existía ni el anuncio de que se haría.

Para entonces Odebrecht tenía varias demandas por corrupción en curso por el mundo. Especialmente en Latinoamérica y África. Un diario de la Ciudad de México revelaba que Odebrecht había pagado en sobornos 778 millones de dólares en diversos países. Dicho en breve, el gobierno anterior entró en negociaciones y acuerdos opacos con la conciencia clara de con quién lo hacía.

Para 2014 el propio Duarte había dicho que ya existían 6 mil 500 millones de dólares invertidos independientes de las inversiones ya hechas en Etileno XXI, proyecto junto con el de por el que Pemex empezó ahorcar a la petroquímica de Pajaritos y que terminó en un accidente que costó la vida a más de 50 trabajadores petroleros.

Odebrecht/Braskem es una muestra cruda de lo descarnada y letalmente cínica de la convergencia de intereses entre los gobernantes mexicanos y empresas extranjeras.

Tiene sentido en este contexto que el presidente nacional de Canacintra reclame responsabilidad legal para todas las empresas que hayan cometido ilícitos al firmar tratos con Odebrecht.

Y no sólo las empresas, desde luego. Pese a los escándalos y conocida corrupción de personajes públicos insertados en los distintas administraciones, el trinomio gobierno anterior-Odebrecht-empresas fantasma continúa como mero enunciado de lo indebido, sin que se sepa de ninguna acción gubernamental seria, estatal o federal, para aclarar las inmensas zonas turbias de la relación entre gobiernos y empresarios.