Sociedad y Justicia

Fugas tras explosión en Clorados III

abril 21, 2017

3 meses después, revela sobreviviente

Coatzacoalcos, Ver.- Durante tres meses, el tanque de Dicloroetano que explotó dentro de la planta de Clorados III, estuvo fugando productos poniendo en riesgo la vida de los cientos de trabajadores que laboraban en la reconfiguración de la planta; los reportes del área de contraincendio eran pasados directamente a los responsables de seguridad Industrial de Ica- Flour Daniel y Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV), quienes autorizaban que las labores siguieran, declara un sobreviviente del accidente.

El 20 de abril del 2016, a las 10 horas se presentó la primera fuga de Dicloroetano del tanque TA-103 dentro de la planta de Clorados III, dos horas después el personal contraincendio logró contenerlo y autorizó el regreso de los trabajadores al área, los cuales habían sido evacuados fuera de las instalaciones.

A pesar de que los sistemas de detención de gas y explosividad, recién cambiados en esa zona, señalaban que el área no era segura, los supervisores de PMV e ICA autorizaron reiniciar las obras y así dos horas después sobrevinieron tres explosiones.

Julio Cesar Domínguez Blanco, personal de contra incendio de la empresa subcontratista Motrek, se encontraba en el segundo nivel del andamiaje de un tanque contiguo, junto con su cuadrilla conformada por Ulises Rocha Romero, Juan Gómez y Luis Romero, realizando el cambio de un soporte eléctrico, cuando vino la primera explosión. Recuerda con la voz entrecortada, cómo empezaron a correr para agarrar el sistema de contraincendio cuando vieron la columna de gas blanco, intentaron abrir las válvulas de espuma química y enseguida, vino la segunda explosión, liberando un gas de color verde.

Por la combinación de los gases, vino una tercera explosión aún más fuerte, ahí fue donde perdió el conocimiento y no se enteró como fue que lo rescataron.

A un año de este accidente, señaló que la explosión se pudo evitar si el personal de seguridad industrial de las empresas, hubiera atendido las señales de peligro que se estaban dando en la planta, pues de manera diaria se tenían fugas de este tanque y se permitía que los soldadores siguieran sus labores con precauciones muy básicas.

"El tanque de almacenamiento, siempre estaba fugando, nosotros la conocíamos como el área 500, era la más peligrosa, había muchas fugas, los operadores fugaban el gas sin aviso a nadie por su inexperiencia, y otra área estaban trabajando los soldadores".

Detalló que todos los días, en un periodo de tres meses, tenían accidente de personas que se intoxicaban con el gas al estar haciendo alguna labor, pero no se detenían los trabajos ni la producción de la planta, ya que tenían plazos por cumplir con Pemex y Mexichem.

Este trabajador del área industrial refirió que se reportaban todos los accidentes que se registraban en esta área directamente al personal de ICA y PMV pero ellos seguían autorizando el ingreso del personal.

"ICA es la que más presionaba a las empresas contratistas, era la que tenía a cargo la reconfiguración de la planta, los supervisores de seguridad sabían que el área estaba contaminada, sólo nos decían: "Nosotros lo checamos y lo vemos ustedes trabajen"; hacían sus reuniones internas y lo arreglaban diciéndonos que le pusiéramos una lona al tanque para que no le cayera una chispa de soldadura o que se le aplicada espuma mecánica", relató Domínguez Blanco.

Aun cuando los reglamentos de seguridad industrial y de la propia ley del trabajo refieren que estos accidentes deben ser informados a la comisión Mixta de seguridad, nunca llegaron los reportes y cuando se hacían las evaluaciones para el seguro o la Secretaría del Trabajo, se "maquillaba" el área.

"Durante las inspecciones de la comisión mixta, cuando llegaban los funcionarios de la Secretaría del Trabajo, los de seguridad de Mexichem o los de la empresa ICA en Estados Unidos, nos sacaban del área para que no pasara nada, un día antes se había limpieza y no se llevaban a cabo labores de soldadura".

El ex trabajador añadió: "Incluso eran los días que nosotros aprovechábamos porque ahí si nos daban guantes y nos cambiaban los overoles y los cascos manchados por el dicloroetano, en esos días no se medían con la seguridad".

Decenas de personas habían dejado de laborar en las empresas porque habían advertido el riesgo que implicaba realizar labores de soldadura en un área donde había continuas fugas, pero no se tomaron las precauciones por parte de las empresas responsables, en este caso, Pemex, Mexichem y la constructora Mexico-francesa ICA- Flour.

En la solicitud de Información a la secretaría del trabajo con Número 0001400136916, se le preguntó a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) sobre las inspecciones que realizaron de manera previa a la planta, y la dependencia respondió no tiene ningún conocimiento sobre ningún incidente ocurrida en la planta, antes del 20 de abril del 2016.

Como lo refieren los propios trabajadores, llevaban al menos tres meses teniendo problemas en tanque de almacenamiento TA-103 y no existen actas de seguridad que informen de las condiciones en las que estaban operando.

Luchando contra el olvido

Con el 70 por ciento de su cuerpo con quemaduras, Julio César Domínguez estuvo en coma por cinco días, fue trasladado a Villahermosa y después de Veracruz, durante tres meses convaleció en terapia intensiva.

Varios meses estuvo hospitalizado y ha entrado en el quirófano en múltiples ocasiones para corregir las lesiones que le dejo la explosión.

Julio César Domínguez Blanco, acaba de recibir una noticia que lo dejo devastado, a pesar de los esfuerzos de los médicos, tiene una lesión incurable en la retina por lo que no podrá ver con uno de sus ojos. "Guardaba las esperanzas de que una operación o un trasplante de córnea podría corregir el problema, pero no es así, tengo una fractura en la retina que hasta el momento no se puede operar, eso me entristece".

También tiene daños en el tímpano y fracturas en la cara por lo que nuevamente será intervenido.

Además, Julio César ha emprendido una lucha legal para que la empresa Motrek, con sede en Nuevo León, lo liquide conforme a la ley, ya que sólo le quieren dar 20 mil pesos; el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) le da una pensión parcial mientras se recupera pero tienen que buscar qué tipo de actividades realizar ante su nueva condición física.

En la misma cuadrilla se encontraba Luis Romero, ayudante de soldador, quien tiene secuelas muy grandes en el cuerpo por las quemaduras y también lucha porque lo liquiden conforme a la ley, por que los responsables de la empresa, no les dan la cara.

Además este trabajador inicio un proceso legal contra la empresa, puesto que las lesiones que tiene se registraron dentro del área de trabajo y tienen que cubrirle al 100 por ciento su pensión.

Luis Romero está buscando el apoyo de agrupaciones civiles para emprender una carrera como Chef, ya que no cuenta con suficientes recursos para costearla.

De este grupo, sólo Ulises Rocha Romero perdió la vida en el lugar, mientras que Juan Gómez se encuentra recuperándose de lesiones en las manos, en Galvestón, Texas.

Recuerdan a trabajadores muertos en la planta

Los habitantes de la Congregación de Mundo Nuevo recuerdan con dolor el accidente en la planta Clorados III, ya que muchas de las personas que perecieron fueron jóvenes de esa comunidad.

La señora Teresa de Jesús Sánchez Carrillo, realizó una comida para recordar a su hijo Jonatan Suárez Carrillo, quien se desempeñaba como soldador en Clorados III y estaba trabajando a un lado del tanque donde se registró la fuga.

Relató que a su hijo no le hubiera gustado que le hicieran un cabo de año, con rezos, sino una fiesta para recordarlo con alegría, pues era muy alegre y fiestero.

"Así lo quiero recordar, porque no era una persona triste era alegre, tengo la esperanza de que lo voy a volver a ver algún día, todos los días lo recuerdo", asegura apenas conteniendo el llanto.

La desconsolada madre pide que las autoridades den con responsable de la explosión, quien los mando a soldar en una zona donde ya se había presentado una fuga de gas.

"Lo que sí me duele es que no se despidió de mí, yo le dije a mi hijo que ni fuera pero me dijo que si no iba él no comía, que era más lo que le descontaban que lo que le pagaban y pues que le puedo decir, la gente ve que sonrío y todo pero mi corazón está destrozado aún".