Política

A un año de la explosión en Clorados III no se sabe qué la causó ni hay sanciones

abril 20, 2017

Coatzacoalcos, Ver.- A un año del incendio y explosión en la planta Clorados III, dentro del complejo petroquímico Pajaritos, aún no hay información sobre el origen del accidente, no hay procesos sancionadores contra las empresas asociadas por los problemas de seguridad, y los trabajadores que sufrieron quemaduras luchan para lograr pensiones al 100 por ciento, ya que solo recibirán la mitad de su sueldo base por dos años.

Sin información del accidente

Este 20 de abril se cumple un año de la explosión en la planta Clorados III, donde murieron 35 personas y al menos 40 más resultaron heridos. En el primer momento de la contingencia, el gobierno federal se abocó a atender a los trabajadores, que ahora han quedado en el olvido y poco se ha avanzado para identificar las causas que causaron la explosión para establecer medidas de prevención en las instalaciones que siguen operando.

Del siniestro se siguen sin saber sus orígenes y mucha de la información que manejan las dependencias federales se desprende de vistas e inspecciones a las instalaciones de Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV), después de la explosión, pero no hay información anterior a este evento.

Clorados III fue una planta defectuosa desde su arranque, construida por la empresa española Duro Felgueras, nunca alcanzó las metas de producción de 330 mil toneladas anuales de derivados clorados; lo que llevó a su enajenación en 2013 con un valor de 2 mil 993 millones de pesos, según datos de la Auditoría Superior.

Bajo un esquema de Asociación Público-Privada, Pemex y Mexichem firmaron un acuerdo para formar PMV, la empresa nacional se quedó con 44.09 por ciento y el resto, 55.91 por ciento, para el consorcio de Antonio del Valle.

A finales del año 2013, se anunció una nueva asociación con la empresa ICA Fluor Daniels, la cual entraría a realizar la rehabilitación de la planta con una inversión de al menos 300 millones de dólares.

Desde esa fecha se desempeñaban diversos trabajos de actualización de todas la planta, mientras que se mantenía la producción de cloruro de vinilo, utilizado para la fabricación de plásticos duros como el PVC.

Aunque por ley todas las empresas asentadas en el corredor Petroquímica reciben evaluaciones constantes en materia de seguridad y se conforman los comités internos, dentro de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), no hay informes anteriores de la inspecciones.

En la solicitud de Información 0001400136916 a esa dependencia se le preguntó sobre las inspecciones a previas a la explosión en la planta operada por PMV y no existe información sobre ningún incidente ocurrido, aun cuando en las declaraciones de los trabajadores, al menos en tres ocasiones habían producido incendios.

"Sobre el particular se informa que esta Dirección General de Inspección Federal del Trabajo realizó una búsqueda exhaustiva en los archivos que obran bajo su resguardo, en la cual no se encontró ningún documento que pueda solventar la solicitud".

La misma petición fue remitida a la delegación de la Secretaría, que contestó sólo enunciando los procedimientos que se abrieron después del incidente pero nada de manera anterior. Aunque existe una acta de inspección previa (de número 7400171/2016), ejecutada el 31 de enero de 2016, donde se solicita una sanción, ésta fue ejecutada con un acta realizada después del accidente.

En desamparo trabajadores

De manera viral se compartió en las redes sociales un video donde se vía a un trabajador de Clorados III narrar cómo se había iniciado el incendio y la explosión; vestido con su overol naranja tuvo la fuerza para salir del complejo, aun cuando sufrió quemaduras en 70 por ciento de su cuerpo.

Se trata de José Luis Romero alias Tiko, quien a un año de la explosión se ha recuperado pero tiene secuelas en los brazos y las piernas que le impiden regresar a laborar en la industria petroquímica.

Apoyados por la agrupación civil "Te queremos ayudar", este joven ha recibido atención especializada que le permite valerse por sí mismo, aun con la sensibilidad que tiene en sus manos y en el oído, lo que también le afecta en su equilibrio. Este joven sólo fue pensionado por dos años por el IMSS y se le paga apenas 53 por ciento de su salario base, lo que no le alcanza para vivir, por lo que ha tenido que buscar trabajos alternos para llevar dinero a su casa.

Aunque agradece haber salido con vida de ese accidente, desde la explosión no ha podido laborar y no cuenta con los recursos suficientes para sostenerse, por lo que busca los medios legales para que se le amplíe la pensión al 100 por ciento y sea de por vida.

Ni Pemex ni Mexichem ni mucho menos las empresas subcontratistas que trabajaban para estos gigantes se han parado por su casa para darle algún apoyo y todo lo que ha recibido ha sido de manera externa por la asociación civil.

En el mismo caso se encuentra Juan Gómez, quien actualmente en el Hospital de Galveston Texas, donde un equipo de médicos especializados, que apoyan a agrupaciones de personas quemadas, trabajan para despegarle los dedos y que logre recuperar la movilidad de sus manos.

Al igual que Tiko, sufrió quemaduras en 70 por ciento de su cuerpo, pero la complicación más grave fue que el calor unió sus dedos, por lo que el 30 de abril será nuevamente intervenido. Este joven trabajador y jefe de familia también está en la lucha legal para que le otorgue el IMSS una pensión vitalicia, porque aunque logre la movilidad, el daño en sus manos es muy grave y no podrá volver a trabajar.

En los dos casos, el seguimiento médico y de apoyos especiales los ha dado la fundación Te queremos ayudar, cuyas voluntarias consiguen recursos para sus viajes y para comprarles la ropa especial que tienen que usar para comprimir las áreas dañadas. A un año de este accidente mayor y a pesar de las demandas de la sociedad civil, no se ha logrado concretar la instalación de una unidad de quemados que pueda atender a los trabajadores de la industria química que puedan sufrir este tipo de lesiones.

De las familias de los trabajadores que murieron poco se sabe, en estos casos la empresa sí pago fuertes cantidades de dinero y pensionaron a viudas e hijos, por lo que algunos decidieron dejar la región. Teresa Sánchez, mamá de Jonathan Suarez Sánchez, uno de los jóvenes que murió en la explosión, refirió que no hay día que en que no se acuerde de su hijo y con nada se le puede consolar.

Confirmó que las empresas que los contrataron pagaron una buena cantidad de dinero por la vida de sus familiares y los obligaron a firmar convenios de confidencialidad, por eso no ha habido protestas.

Desmantelamiento progresivo

La Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP), sindicato disidente de Pemex, refiere que tras la explosión de Clorados III fueron liquidados o jubilados 300 petroleros y otro grupo de 850 va de complejo en complejo, de acuerdo con las labores de mantenimiento que se requieran.

En 2013, en Pajaritos había aproximadamente 2 mil 100 trabajadores sindicalizados y profesionistas, después de la Asociación Público-Privado se cambiaron al menos mil 200 trabajadores. Después de la explosión del 20 de abril, se inició el despido hormiga de personal manual, profesionistas, ingenieros y gerentes.

Mario Díaz, vocero de la Coordinadora por Defensa de Pemex, expuso que actualmente está detenido el plan de despidos por diversas vías, liquidaciones y jubilaciones por parte de Pemex, porque la coyuntura electoral no le es propicia. Refirio que el activismo de la Coordinadora y la UNTyPP denunciando esta situación ha causado que los despidos sean a cuentagotas, pero no se han detenido.

Sobre la recuperación de la Planta, no se saben los planes de la empresa PMV y se anuncia que se podría reconfigurar cuando las condiciones de Pemex mejoren. Claudio Velasco Martell, presidente de la Asociacion de Industriales del Sur del Veracruz, manifestó que en las pláticas que han tenido con Pemex y Mexichem refieren que aún no terminan las evaluaciones y no hay una idea general de qué infraestructura podría ser reutilizada, mientras tanto permanece resguardada.