Política

Veracruz funesto

abril 20, 2017

Mientras que se hilvana la penosa trama de la historia del ex gobernador Javier Duarte y se acumulan los motivos de suspicacia en torno a su singular detención, las evidencias físicas de su calamitoso gobierno –si acaso– abren sobre bases diarias heridas trágicas y muy dolorosas.

Las madres del Colectivo Solecito han encontrado otra fosa clandestina más en el terreno de Colinas de Santa Fe, en el puerto de Veracruz. No se ha precisado el número de víctimas ahí inhumadas, pero hay razones para prefigurar que no serán pocos.

Más de 250 excavaciones con restos humanos que si bien no se han traducido en un numero cierto de víctimas, hay razones suficientes para considerar lo sucedido Veracruz como tragedia humanitaria. Sorda, acallada, sofocada pero no menos dramática y dolorosa para las víctimas, sus familiares, también victimizados, y la sociedad en general que al parecer prefiere no asumir en lo posible el horror cotidiano un Veracruz gobernado durante varios años por estafadores, saqueadores y sociópatas.

Las autoridades están en el terreno, no obstante afloran constantemente indicios de que realizan un trabajo perfectible. Si eso fuera insuficiente, la CEDH informa que sólo en lo que va del año ha habido 150 quejas por desaparición, aunque a decir de su titular algunos casos datan desde 2011.

El delirio veracruzano parece calca de las alucinaciones tremendas de un dipsómano en pleno síndrome de abstinencia. El olor de la muerte emana del estado todo. Territorio aciago sometido a una estúpida guerra de baja intensidad ensañada sobre la indefensión de la marginalidad, la pobreza y la migración. Todo fue hecho posible por la complicidad volitiva e interesada de una pandilla de sociópatas que heredaron una administración con el propósito del saqueo personal y para el sistema. De otra forma no se explican las muchas aristas de suspicacia tanto en la huida de Javier Duarte como en su captura por presumibles fines electorales.

Son momentos delicados. El sistema de intereses se siente y sabe agobiado; sus opciones son escasas y no parecen funcionar. El sacrificio del ex gobernador ha sido tan cuidado que pareciera preparado con algodones. Ese hecho solo abre una amplia veta para sospechar que parte sustantiva de lo saqueado a Veracruz fue a parar y financiar inconfesables propósitos y avaricias en el gobierno federal. Eso explicaría las singularidades de la huida y captura del ex gobernador.