Política

Captura y entusiasmo

abril 17, 2017

Simultáneo a la noticia de la captura en Guatemala de ex gobernador Javier Duarte se disparó en redes sociales la valoración escéptica de que ésta obedecía al imperativo de reforzar la opción priísta en el Estado de México porque el heredero del Mazo y primo del presidente Peña está perdido en un laberinto de espejos y múltiples reflejos que le impiden percibir el espacio correctamente y encontrar salida. Cualquier salida. Resulta que temen muy seriamente en el PRI perder el Estado de México en el peor de los escenarios posibles, esto no sería frente al PAN, sino frente a la tres veces maestra Delfina Gómez, una por su formación original en educación básica, y otras dos por sendos posgrados.

Al carajo toda eventual apología y venta sobre el trabajo de inteligencia de las instituciones, y los esfuerzos interinstitucionales para capturar al huidizo. El respetable leyó las intenciones del "prisistema" de inmediato. Y nada que hacer, el despliegue noticioso y catártico de un detención deseada por todos quedó condicionada por los imperativos electorales priistas, que son capaces de todo. Sobre todo por el factor clave del Estado de México.

También de forma casi simultánea, sus amigos negaron su pertenencia al club. Ex serviles, funcionarios y políticos en el candelero renegaron de su sabida relación cercana. Domingo de resurrección para bien de los veracruzanos, dijo alguno de prosapia.

El club de amigos, los 90 de WhatsApp, se dispersa falto ya de su factor aglutinador. Sus ex colabodarores

Si Javier Duarte se queda solo está aún por verse. Varios videos lo muestran sonriente y platicador con sus captores. Con la mirada azorada de siempre, pero no derrumbado. Lo que da para dudar de la autenticidad de la detención. No se detuvo a su esposa, socia y cómplice en la abundancia, cosa que abunda en las razones para la cautela.

Duarte de Ochoa entró legalmente con su pasaporte a Guatemala, si su última ubicación conocida había sido Chiapas, lo más elemental hubiera sido suponer esa como su plataforma primera de salida. La revisión de los cruces fronterizos era obligada. Cuesta trabajo procesar la idea de que tardaron seis meses en confirmar que habían usado su pasaporte oficial para entrar en Guatemala.

Pasa además que es el segundo ex gobernador priísta detenido en menos de una semana. Yarrington fue capturado una semana antes. La casualidad es posible, pero ciertamente es improbable.

Faltan cosas por ver, pero hay razones sobradas para procesar toda la información relativa que está por venir con especial cautela.