Política

La Faena

abril 16, 2017

La aprehensión ayer en Guatemala del delincuente más buscado de todo México, el ex gobernador Javier Duarte, pondrá a temblar a más de uno de sus compinches, socios, subordinados en finanzas, diputados locales y federales en funciones que nunca dijeron nada, sabían de sus tropelías y callaron convenientemente o simplemente porque fueron sus beneficiarios... Duarte ya cayó ¿y los que trabajaron con él en distintos momentos y formaron parte de un séquito públicamente conocido, cuándo? Por lo pronto y guardando las proporciones, otro que se le va al Fiscal Winclkler... Después del cuatro de junio, esa suerte de pacto de no agresión, de convivencia o cohabitación, como se prefiera llamarle, entre el gobierno federal -o más bien la Secretaría de Gobernación como la verdadera reguladora del activismo del PRI- y la gestión del panista-perredista Miguel Ángel Yunes llegará a un punto final, a un nuevo comienzo tras las elecciones municipales que serán la antesala de los comicios presidenciales y en los que llevará de pilón la contienda por la gubernatura veracruzana... Ha sido notable cómo el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, MAO, no sólo ha tenido un trato deferenciado a su excompañero de filiación sentista en la cuadra de la profesora Elba Esther Gordillo, bien reflejado en aquella visita a la ciudad de Córdoba, cuando el hidalguense vino a acompañar a su antiguo colega a dar el banderazo a la entrada en esa zona de la Fuerza Civil, esa corporación policiaca paramilitar que, por desgracia, sólo sirvió de propaganda para ambos gobiernos, porque la violencia y la inseguridad no ha menguado un ápice en aquella atemorizada región... De ahí, las muestras de una suerte de alianza informal para atajar políticamente el potencial crecimiento electoral de Morena apalancado en Andrés Manuel López Obrador más que en los cuadros locales, han sido visibles en muchos sentidos y dejan ver cómo el PRI y aliados y la coalición PAN-PRD observan como enemigo común al tabasqueño... Sin embargo, la coyuntura en la que ambos se beneficiarían mutuamente está por agotarse una vez que se reacomode políticamente el estado desde los municipios y, por otro lado, quede en claro quiénes serán los aspirantes a la gubernatura de seis años; la añeja rivalidad entre panistas y priístas podría volver a su cauce natural, aunque con un aumento probable de las dificultades económicas y financieras o, en el mejor de los escenarios, una prórroga que en lugar de beneficiar pudiera ahondar aún más las precarísimas condiciones de una entidad que a diario se ve más empobrecida e insegura... Ese indicador dado a conocer ayer en La Jornada Veracruz, por medio del cual Cáritas advierte de un incremento al mil por ciento de las consultas médicas que proporciona a la población de la capital estatal en dificultades económicas, es una indeseable realidad de que, al momento, la crisis no tiene un final previsible... Es más, es fuerte indicio de que para el gobierno de la alternancia se vienen dificultades aún mayores en términos de que no logrará concretar una viabilidad gubernativa que le dé certeza a la población de que en ilusa esperanza esperaba en automático que el cambio de ocupante del Palacio de Gobierno traería consigo la estabilidad y la posibilidad de proporcionarle certidumbre, estabilidad y el rumbo perdido al estado... El efecto de esa falta de cumplimiento a la palabra empeñada a cambio del voto puede traducirse en un tempranero y rápido castigo electoral a la administración estatal que, si bien es de suponerse realiza su mejor esfuerzo para consolidar un proyecto transexenal, las condiciones objetivas y la crudeza de la realidad del saqueo cometido por el prófugo Javier Duarte, tiene a la gestión yunista en serio predicamento... Por lo pronto, en la medida que se aproxime el relevo presidencial, los efectos del factor MAO en la entidad y las necesidades políticamente intrínsecas de quien aspira a la candidatura a la presidencia de la república podrían colisionar con el proyecto albiazul veracruzano... A menos que desde el gobierno panista de Veracruz se impulse la candidatura priísta a la presidencia, cuestión tampoco improbable dado el estado catatónico o la falta de iniciativa que se le percibe al priísmo veracruzano, atrapado en la anestésica conducta del senador José Yunes Zorrilla, o el desgastado y poco creíble discurso del excandidato y también senador Hector Yunes Landa; a menos que surja un tercero en discordia que concite al priísmo que aún no decide irse a Morena o que se halla decepcionado de haber otorgado un sufragio subterráneo y clandestino a Miguel Ángel Yunes a quien muchos tricolores aún sienten como uno de los suyos.... Uno de ellos, sin duda alguna, es el ex gobernador interino, Flavino Ríos Alvarado quien pasará sus seis meses de prisión preventiva en casita, apoltronado, limpio de culpa en pago a su labor institucional que permitió un relevo gubernamental sin muchos tropiezos, hasta cordial, entregando el poder desde el mismo momento en que llegó a bajar la cortina del duartismo; su caso recuerda al de aquellos exdictadores sudamericanos que pasaron sus últimos días en plácida comodidad tras cumplir su labor como estadistas. Vaya.