Política

Redefiniciones diferidas

abril 12, 2017

En los 11 años de militarización del país disimulada en el propósito de guerra contra las drogas, los gobiernos de PAN y PRI no han sido capaces de sanear la institucionalidad de procuración de justicia. Los responsables de la instrumentación de las políticas no parecen estar apercibidos de la inmensa responsabilidad que tienen. Ese desapego indiferente explica por qué se echa a andar un sistema penal acusatorio que redefine por todos sus ejes la forma en la que el Estado aborda el impartir justicia sin tener ni el personal ni las instalaciones mínimas indispensables que permiten hacer la tarea y, entonces sí, reconfigurar en la realidad las instituciones y no sólo en el papel, como parece conformar a las autoridades.

La sociedad eventualmente protesta y señala que la militarización no es solución; cosa que es completamente cierta. Pero los gobiernos no se dejan muchas opciones cuando difieren las modificaciones sustantivas que permitirían volver a poner al las fuerzas armadas dentro de sus cuarteles y crear las instituciones civiles encargadas de hacerlo.

En buena medida eso obedece al pensamiento preferentemente binario de los tomadores de decisiones que parecen harto limitados para entender y abordar problemas públicos complejos de manera comprensiva.

La iniciativa privada respalda la militarización y ya, más desde la comodidad de la delegación de la responsabilidad que desde una auténtico compromiso activo por hacer lo necesario en cuanto a fortalecer al Estado y su institucionalidad. Esto es, devolver las fuerzas armadas a los cuarteles y hacer que la autoridad civil funcione cabalmente. Cosa punto menos que imposible con las cosas como están.

En diez años no ha habido ni el remedo de un informe evaluatorio de los diez años de política de seguridad pública militarizada. La sociedad y muy probablemente también el gobierno federal no tienes ni soca de idea de dónde estamos parados. En mas de diez años ha habido cambios de funcionarios de gobiernos completos, cientos de matanzas y enfrentamientos y las autoridades no han hecho ni una sola presentación ni informe público del lugar que estamos en la redefinición de las instituciones. Es muy difícil si no es que peregrino, esperar resultados con gente así como responsables de las políticas públicas.

Por eso que se precisa replantear los fundamentos mismos del Estado, un nuevo pacto legitimador que redefina las tareas del Estado y las proyecte como solución a la miscelánea de problemas complejos que aquejan al país.