Política

Sociedad adulta

marzo 19, 2017

En Veracruz los delitos de alto impacto han marcado a la sociedad con mucho enojo, más impotencia y con un retraimiento siniestro que permite y posiblemente alienta que las autoridades sólo se sientan medianamente comprometidas a encontrar e instrumentar soluciones sistémicas a mediano y corto plazo para hacer frente al alud macabro que con despreciable frecuencia cae sobre ella.

Primero un inmenso predio a la vera del camino sembrado durante años con cientos de cadáveres casi frente a las narices de toda la fama de autoridades estatales y federales.

Se sabe de ello por labor de las mujeres y hombres del Colectivo Solecito. Si por las autoridades fuera hubieran minimizado el perfil de lo sucedido en Colinas de Santa Fe por lo menos el tiempo suficiente para exhibir que apenas si tienen forma de operar en un estado devastado por la complicidad federal-estatal de la administración anterior. Más de dos centenares de personas hechas desaparecer en tal lugar. Pocos días después más fosas clandestinas aparecen en una zona no especialmente lejana. Las investigaciones topan con la carencia de materiales y recursos y las autoridades federales hacen nada público para ofrecer ayuda y buenos oficios.

¿Por qué? Por la rotunda indiferencia de un gobierno federal corrupto y extraordinariamente ajeno por ignorancia y por decisión a dolor ajeno y a sus propias responsabilidades.

Veracruz ha sido gobernado demasiado tiempo por una cáfila de cleptómanos que en sus pasmosas limitaciones e indiferencias han lastimado y erosionado la urdimbre social e institucional en el estado. Dicho en breve, lo han despedorrado.

Podrían pasar años antes de la autoridad tenga los instrumentos y la decisión suficientes para atajar la descomposición. Para ello tendría que ser ajenos a los circuitos y pactos de impunidad. Parte de la sociedad ha tomado las iniciativas para incidir y mejorar en la realidad, Solecito, Copipev, defensores de los ríos, por mencionar algunos, pero falta muchísimo por hacer en la denuncia y sobre todo en la vigilancia. Parece ser hora de que los veracruzanos se hagan cargo de sí mismos.