Política

Por aproximación indirecta

marzo 16, 2017

El rechazo del Congreso del estado a la renegociación de la deuda, pudiera deberse a la severa debilidad de las relaciones de confianza entre actores políticos, que luego del saqueo por años instrumentado por gobiernos priístas ha reducido al mínimo la creación de capital social; que en una suerte de vendetta propiciada por el aprisionamiento de funcionarios de la administración pasada. O a una combinación de ambas. Hace tiempo que la política y las decisiones en el estado se hacen sobre una trama de complicidades inconfesables y no sobre base de relaciones transparentes de confianza. Una abrumadora proporción de los tomadores de decisiones del estado encuentran sus incentivos en el lucro personal o faccioso y no en la resolución de los problemas del estado y el bienestar de los gobernados.

Si el gobierno federal no asume cabalmente la responsabilidad que le toca por la sospechosa tolerancia con la que respaldó al gobierno estatal anterior, es muy probable que el gobierno panista tenga como única salida la suspensión unilateral de pagos. Opción que atemoriza a más de uno en todos los bandos. Un escenario así no sería inédito. La crisis de la deuda latinoamericana de principios de los 80 fue una de las causas de la recesión mundial de 1980-83.

La economía mundial se recuperó, pero el problema de la deuda de los países latinoamericanos se mantuvo. En sus esfuerzos por salir del problema, la mayoría de los países latinoamericanos cayeron en una moratoria de facto sobre el servicio de su deuda.

Los problemas de pagos, así como los endeudamientos enormes tanto en los años 70 como hoy día, derivan de desequilibrios estructurales de origen, sí, pero en el caso veracruzano son la consecuencia directa de los instintos sátrapas de gobernantes sátrapas y del los acuerdos de complicidad que sustituyeron hace mucho tiempo al entramado legal. Sólo así se entiende que un escándalo mayúsculo como el de la casa blanca no haya terminado en una crisis que obligara al presidente a dimitir, o que las evidencias de la naturaleza de la administración estatal anterior no hayan tenido ninguna consecuencia oportuna en su momento. En 1982, la moratoria mexicana desató el pánico en el mercado y eso es hoy por hoy un instrumento en la relación de regateo con el gobierno federal.

Años después, durante la crisis del 2008, Islandia encarceló a 26 banqueros que habían especulado con los créditos y endeudamientos. La manipulación del mercado en 1995, luego de que el presidente Zedillo aumentara impuestos, inversionistas del país sumamente molestos anunciaron las consecuencias de "la imposición": moratoria de pagos a la banca y de impuestos al sector público, manifestaciones callejeras, entre otras cosas. Va en sentido contrario del pensamiento convencional, pero algo habrán de entender en el gobierno federal cuando la realidad los obl