Política

Cambio en el viento

marzo 14, 2017

Vuelve a quedar claro que Iglesia católica en México tiene un diferendo serio con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Hace apenas quince días que la máxima jerarquía del clero en el país la emprendió contra el Peña Nieto por sus decisiones en política exterior, particularmente en lo que al caso presidente Trump se refiere. Considera que éstas serán prejuiciosas para el país.

El reciente comportamiento de la jerarquía católica mexicana es atípico, eso de arremeter contra las políticas de otros países y sus implicaciones no es lo suyo; pero además las calificó sin eufemismos como verdadero acto de terror, lo que no es poco, en el mismo viaje criticó al gobierno mexicano al sugerir que permite que los mexicanos en territorio estadunidense tengan miedo.

La Arquidiócesis ha dicho no entender que se concedan recursos millonarios para partidos y altos funcionarios, mientras que a los consulados mexicanos en los estados unidos apenas si les conceden un presupuesto mínimo indispensable que es insuficiente para entender y defender a los mexicanos allá radicados.

Calificar al gobierno mexicano como caldo de "obscena corrupción" es frontal. Pero la aprobación de matrimonios del mismo sexo en la ciudad de México o las leyes sobre derechos reproductivos, pese a ser un desacuerdo sustantivo no parece suficiente para explicar la escalada de una jerarquía: "mientras el país arde en la violencia, la inestabilidad económica y la obscena corrupción, nuestros hermanos migrantes, no tienen quién los defienda, ni a quién acudir, están huérfanos."

Tales observaciones del clero se dieron al fin de semana siguiente de visita de Rex Tillerson secretario de Estado, y el de Seguridad Nacional, John Kelly.

El gobierno mexicano no respondió.

Esta semana, la Arquidiócesis insiste en su crítica, ahora con base en la Reforma Energética. Entre otras cosas que dice que "el recurso demagógico fue inmediato: echar mano de los pobres. Luego, severa, dice que conforme pasa el tiempo la Reforma Energética se desinfla por la insuficiencia argumentativa del gobierno. Verborrea y retórica, le llama.

El clero acusa al gobierno priísta de ser meramente cosmético en materia social y dice que la reforma desestabiliza el futuro de los sectores más vulnerables mientras que enriquece a los pocos.

No sólo el tono es atípico, la línea argumental también es ajena a la que utiliza normalmente la Arquidiócesis. Hay razones para pensar que el gobierno y los tomadores de decisiones mexicanos, incluyendo a la propia Arquidiócesis, tendrán temporalmente que incorporar a un nuevo interlocutor. El Vaticano.

El nuncio apostólico Coppola parece decidido al desmantelamiento del bastión conservador más poderoso del papado de Juan Pablo II, la Arquidiócesis Primada. No es una mala noticia, la élite conservadora mexicana que durante cuarenta años ha empobrecido y desangrado al país topa con un actor dispuesto a poner algunos puntos sobre las íes. Faltan unos tres meses para que el arzobispo Rivera se retire, es de esperarse un arzobispado completamente diferente así como un probable retorno a los preceptos del Concilio Vaticano II. La vocación por los pobres, por ejemplo. Significaría entre otras cosas que la posibilidad de cambiar de élites gobernantes no topara necesariamente con el boicot del clero. Cosa que tampoco está mal.