Política

Burocracia de angora

marzo 12, 2017

Asienta el diputado Unanue Abascal un justificado enojo con los abultados salarios de la burocracia; específicamente con los salarios y bonos adicionales que reciben los comisionados del El Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) que además de elevados reciben en total quince salarios al año por la vía de "bonos".

En efecto, esto es un ejemplo pequeño de la distorsión del concepto de salario dentro de la alta burocracia en el país.

La burocracia mexicana es un sector de la población constituido mayoritariamente por personas clasemedieras urbanas que por definición tienen poca u ninguna relación con los grupos económicos dominantes de la sociedad pero que tampoco son de extracción marcadamente popular. Durante los años del desarrollo estabilizador con el Estado como agente económico de primera línea, la burocracia era robusta en número y una forma de capilaridad social por la estabilidad laboral y el poder hacer carrera dentro de ella pese a los cambios de equipos políticos encargados de la administración porque la administración pública se convirtió en arena de la contienda política en las sucesiones presidenciales donde los secretarios de estado eran los competidores. Ello derivó en el establecimiento de relaciones clientelares entre los secretarios y el resto de asalariados trabajadores del Estado. Cosa nada despreciable toda vez que la burocracia era un enlace político y de intermediación para el direccionamiento de recursos económicos hacia los sectores sociales. Cosa que se mantiene inalterada.

El papel de la burocracia creció en la medida que o hizo la representación corporativa y clientelar y con ello los privilegios.

Desde los ochenta y la imposición de los criterios de liberalismo salvaje, el papel de los sindicatos se acota, lo que crea un ambiente propicio para el distanciamiento salarial entre la burocracia propiamente dicha y sus funcionarios de primer nivel.

El esquema de incentivos para los funcionaros y el resto de los individuos y los sectores sociales favoreció los ajustes por la vía económica por encima de la ley. La administración pública fue el medio para el enriquecimiento no sólo de los sectores sociales organizados sindicalmente sino, con el achicamiento del Estado, de los funcionarios habilitados en tareas nuevas de Estado.

La distorsión es magnífica y los resultados obtenidos de tales funcionarios son con demasiada frecuencia decepcionantes.