Política

Intertextos

marzo 04, 2017

◗ Problemas económicos de México hoy y ayer: una lección para el presente

Comento Orígenes del liberalismo en México, la escuela austriaca, FCE, 2016 de Ma. Eugenia Romero Sotelo. Este es el contexto intelectual del tema que realiza la investigadora: La Primera Guerra Mundial aniquiló lo que fue el mundo ideal, dorado y eterno, para gran parte de la humanidad crecida bajo la luminosidad del siglo XIX. A partir de la destrucción institucional provocada por esa guerra, dos fenómenos opuestos, ambos hijos del romanticismo, se desarrollaron en aquel mundo occidental: el refortalecimiento del Estado, unido ya a la idea de nación –sinónimo de igualdad y fraternidad–. Y por otro lado, en el extremo antípoda, otro fenómeno político: el fortalecimiento del opuesto del Estado: el individuo, y por lo tanto de su valor fundamental: la libertad.

La Primera Guerra hizo desaparecer la ilusión de persistencia en la historia local, en la matria, la ilusión de comunidad fue, literalmente, explotada. Y ante esta agresión Europa siguió dos caminos: por un lado, la vía del Estado nación, la patria, el sustituto masivo de la comunidad; la consolidación del Estado como respuesta masiva a la destrucción masiva. Este fortalecimiento se erige en la década de los treinta como la solución a la desaparición de uno de los valores del XIX: la fraternidad, convertida ahora en comunidad masiva: el nazismo, el fascismo, el sovietismo. Y por otro lado, la vía del individuo, libre, independiente. En las ruinas del imperio austrohúngaro se gestan quienes concibieron al individuo como la pieza más importante de la civilización: Sigmund Freud, Franz Kafka y Elías Canetti. La Dra. Ma. Eugenia Romero precisa: "las raíces del neoliberalismo se hallan en el tortuoso, rico en ideas y propuestas período de entreguerras". La autora investiga, en sus propias palabras, "las raíces profundas del neoliberalismo en México, la senda intelectual de la escuela austriaca".

La exhaustiva investigación de la Dra. Romero Sotelo sobre la historia del pensamiento económico en México revela los "qués" de la economía y los "cómos" de la historia en el período de asentamiento de los ideales revolucionarios, en la construcción de un nacionalismo económico que ayuda a construir las bases de la nación mexicana levantadas por la política que ha institucionalizado el pensamiento de la Revolución y que se ve insertada en las citadas al principio corrientes opuestas de la historia occidental. Llama la atención la cercanía no sólo maestro-discípulo que establecen los pensadores mexicanos con los austriacos, sino la relación amistosa que desarrollan, digamos que con calor mexicano, lo que les permite establecer una convivencia de largo plazo que siembra semillas académicas y obtiene frutos pragmáticos que trascenderán –como lo demuestra la investigación de la Dra. Romero–en la práctica de las políticas económicas de fin de siglo XX e inicios del XXI. Se trata de la importancia de las escuelas de pensamiento, y sobre todo, la formación de cuadros empresariales, financieros y políticos que transforman a un país en un proyecto diferente al nacionalismo económico. El magnífico estudio que nos brinda Ma. Eugenia Romero sobre la actitud del sector empresarial mexicano, agresivo, desafiante, chantajista ante la "mexicanización de la economía" con la intención de modificar la política económica nacionalista del siglo XX, que se abocó a los intereses particulares de los proponentes, y no desde luego, a los de la nación. Léase, ahora, Enrique Peña Nieto.

El caso de los estudiosos del liberalismo que transitan de la teoría a la práctica, del estudio de Von Mises y Von Hayek a las finanzas, del despacho político diseñador y aplicador de los programas liberales anti-estatistas al buró privado que se organiza en cámaras empresariales para criticar al régimen nacionalista y desde ahí frenar la inversión nacional, si las condiciones no les favorecen. Pareciera que no es necesario mencionar los casos de Carlos Hank, Pedro Aspe, Francisco Gil, Carlos Slim y Carlos Salinas de Gortari y otros beneficiarios del sistema que se han fortalecido económica y políticamente.

Una de las mejores lecciones que nos muestra el meticuloso trabajo historiográfico de Ma. Eugenia Romero, es la importancia de la formación académica de jóvenes universitarios que con el tiempo serán los responsables de diseñar y ejercer las políticas públicas del pensamiento aprendido en las aulas. El programa neoliberal de las ideas neoliberales forma esa generación de políticos que egresados del ITAM, desplazaran ideológica y pragmáticamente a los egresados de la UNAM de 1985 a la fecha, con todas las consecuencias sociales negativas para la mayoría de los mexicanos que en la segunda década del XXI se han materializado en el pacto reformador peñanietista.

De esta forma, el proyecto nacionalista se hunde en el mar del pensamiento neoliberal que –pensábamos– surgía del geiser de Chicago, y que cubre ahora, como moda intelectual, gran parte de los programas de estudio universitarios del país, sin análisis contextualizado, sin conocimiento de las causas y efectos de una política económica somera que favorece la concentración del ingreso y se olvida de las aguas profundas donde yace la pobreza, "un mito genial", dijo Pedro Aspe.

Aquel pensamiento pragmático, centrado en los negocios, no le interesa la historia, sino un presente perpetuo, de ganancia, de consumo, de expansión personal, individual. Lo define con claridad la autora: "El liberalismo del siglo XX es una ideología que promueve la distribución inequitativa del ingreso al privilegiar el capital sobre el trabajo".

Termino con una reflexión de la Dra. Romero Sotelo sobre la actividad educativa de los prematuros neoliberales mexicanos, una lección para el presente: "[…] la enseñanza de la economía y sus centros ad hoc –de los neoliberales– son proyectos nacionales que nos sólo sirven para crear ideologías, sino que crean y defienden proyectos políticos y nacionales, la economía es política".