Política

La bodega del medio

febrero 21, 2017

El hallazgo ayer de una bodega con multiplicidad de objetos y documentos propiedad de la familia Duarte-Macías pinta sin misericordia la naturaleza y perfil de quienes durante seis años tuvieron en sus manos el estado. La compulsión por la acumulación de objetos más allá de todo interés en su uso; el mosaico casi esquizofrénico de su diversidad: una cantidad obscena de cajas con paquetes escolares, decenas de rines deportivos para automóviles, decenas de sillas y mobiliario habitacional y de oficina, amplificaciones estadios fotográficos del ex gobernador y su esposa, sillas de monta y una cantidad significativa de diarios personales presumiblemente de Karime Macías en los que al parecer sistematiza detalla varias operaciones de apropiación de recursos públicos.

Si la información es realmente valiosa y si sabrán aprovecharla a cabalidad las autoridades, está aún por verse.

Por lo pronto ofrecen un borbotón de datos e indicios que definen la naturaleza de los personajes que el sistema político vigente permite e incluso alienta llegar a gobernar.

Cualquier registro escrito de actividad contable y de intencionalidad es en extremo delicado y peligroso si se está en dinámicas no legales. El hecho de que dejaran tales registros manuscritos resguardados en un lugar tan incierto define no sólo el bajo nivel de perfil, sino que indica el completo convencimiento de su impunidad y circunstancia por encima no sólo de las leyes, además de violar los más elementales principios de convivencia sugeridos por la religión que abiertamente profesan.

El hallazgo de la bodega, haya sido por una llamada anónima que indicaba la posibilidad de una persona secuestrada o por las investigaciones hechas por la fiscalía del estado, como asegura el gobernador Miguel Ángel Yunes, ofrece al parecer una veta impensada para deshilvanar la abigarrada madeja de corrupción de un gobierno referencial en la materia que superó a los más connotados ejemplos mexicanos, que no son pocos.