Política

Corte

febrero 19, 2017

En reunión ayer con el Grupo de Coordinación Veracruz, el gobernador del estado dijo que nadie pretende maquillar la realidad aunque aseguró que delitos de homicidio y secuestro han disminuido. Bien, el respetable con seguridad agradecerá la sinceridad y muy probablemente guardará un sano escepticismo respecto a la baja de incidentes debido a que el tiempo que lleva el actual gobierno no ha sido suficiente para marcar una tendencia estadística, independientemente de que el número de incidentes fuera menor. Precisamente por eso, por el poco tiempo, el dato tiene más valor anímico que estadístico, pero no es eso lo que importa.

Luego que se miembros de la sociedad civil organizada, el colectivo Solecito, descubrieran nueve fosas clandestinas adicionales en Colinas de Santa Fe en Veracruz, suman ahora 116 fosas exhumadas y un total de 189 cuerpos.

En efecto, las condiciones Veracruz no son las óptimas. Después de seis años de terror en donde el gobierno era una parte activa de la fórmula y estructura que lo componía, el deterioro encajado por la sociedad es inocultable. Las relaciones de confianza se ha reducido a su expresión mínima si es que subsisten, y lo mismo sucedió con la relación gobierno-sociedad. Cosa que hereda, porque esta una dinámica independiente al resultado electoral. El hecho de que los hallazgos de fosas y las ejecuciones aumenten desde luego no ayuda, pero ocultar la información sería muchísimo peor a mediano plazo. Basta con hacer un poco de memoria de frutsis y gansitos.

Las relaciones intersociales y las de la sociedad con el gobierno están seriamente deterioradas. Reconstruirlas depende de políticas públicas harto efectivas e implacables en su instrumentación. Bien que se hable explícitamente de evaluación, una herramienta sustantiva en políticas públicas serias.