Política

Impresiones de una Cámara

febrero 06, 2017

Un Acuerdo: el camino histórico

Heberto Castillo

El ingeniero y científico veracruzano inventor de la Tridilosa, esa estructura de ingeniería civil que con ahorro en concreto y varilla sostiene techos en espacios gigantes con pocas columnas, fue también un pensador político cuyas acciones abrieron otros espacios democráticos y sus esfuerzos tenaces construyeron las posibilidades reales que ahora tenemos de cambiar nuestra forma de gobierno por la vía electoral.

"No de dónde vienes, sino a dónde vas"

Antes de 1988, no existía la forma democrática de cambiar, por la vía electoral, al régimen que nos imponía por décadas un gobierno que abandonaba los postulados revolucionarios después de Lázaro Cárdenas. Fue la memorable declinación del Ingeniero Heberto, quien era el candidato a presidente de la república y de un cúmulo de fuerzas progresistas, que se abrió por primera vez la posibilidad real de alcanzar ese sueño que aún anhelamos: un México justo para todos. En ese entonces, miles de mexicanos apostábamos a seguir el avance de luchas pacíficas reivindicadoras y civiles mediante las elecciones federales a través de un partido que unificaba al ala izquierda del pensamiento político nacional. Ante la postulación de una fuerza democrática que encabezaba el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto con su visión de hombre imprescindible en la historia expresa un reto que resumo: [ante las circunstancias] hay que entender la realidad histórica que nos toca vivir. Sin claudicar, es necesario abrir un paso hacia un esfuerzo de unidad preguntándote "no de dónde vienes, sino a dónde vas".

La coincidencia

Ante el descarrilamiento electoral evidente del régimen y la pugna democratizadora constante de quienes habían hecho aquel gran esfuerzo unitario del 88, la cúpula en el poder político y económico del país opta por el fraude en las elecciones, ahora descarado y cínico. Y como ven amenazados sus privilegios mantenidos por la corrupción política, como alternativa estratégica tienden la mano y acarrean a billetazos, "compartiendo sólo el merengue del gran pastel", a una fracción de lo que aquel entonces representaba el PAN. Le conceden llegar al poder y pronto, muy pronto reciclan la corrupción para que no cambie nada en lo sustancial: acabar con los privilegios que esa cúpula hasta hoy sigue manteniendo. En el 2000 concretan su plan de "alternancia" y después de 12 años, regresan el poder político a sus aliados del régimen. Para ello, sucede una desgracia económica generada por las peores políticas públicas implementadas durante tres décadas: reformas que no sólo golpearon a las clases bajas, sino también al micro, pequeño y mediano empresario honesto. Y es entonces que muchas voces en todos los sectores empiezan a murmurar: basta de tanta corrupción y de medidas neoliberales que impiden el desarrollo económico en pos de un bienestar de nuestra sociedad en su conjunto. Esta es la coincidencia del acuerdo que se presentó ayer.

¡Morena va!

El acuerdo nacional firmado en la plaza Lerdo de la capital Veracruzana, no es una invitación a incorporarse al partido morena, sino a unir voces que reclamen en el 2018 un hasta aquí al sistema corrupto caduco y que concede, que en este camino de lucha pacífica y por mayor democracia, caben muchas voces y formas de pensar. No cambia morena y sus militantes somos eso, sus militantes con nuestras formas y pensamientos propios. Y ante el 2018, seremos actores sustanciales del cambio, pero solos no superaremos el fraude electoral. Apostamos a dividir a los de enfrente y convocar al acuerdo nacional para no postergar más la caída del régimen de injusticias y agravios a los mexicanos. No claudica Andrés Manuel, sino se convierte en el hombre imprescindible de nuestros tiempos.