Política

Morralla

enero 11, 2017

La Procuraduría General de la República regaló ayer un par de informaciones que habrá que entender supone gratas para los veracruzanos. En una, el subprocurador jurídico de asuntos internacionales de la PGR, Alberto Díaz Ayub, dice que trabajan recursos de inteligencia nacional e internacional para localizar al ex gobernador Javier Duarte. Penoso asunto toda vez que el simple hecho de que hoy sea la víspera de cumplir cuatro meses desaparecido el controversial ex gobernador, abre muy amplios márgenes para sospechar que es protegido por una o varias autoridades de primer nivel en el gobierno federal. De otra forma no se explica prácticamente nada de las grotescas distorsiones de todo tipo dadas en la malhadada administración pasada y que costaron no pocas vidas.

La otra información es que la PGR hizo entrega de 172 millones 451 mil pesos que fueron confiscados a empresas vinculadas con el ex gobernador y que recibieron recursos públicos del gobierno veracruzano. Enhorabuena, qué bien que reintegren dinero desviado las autoridades federales. Pero 172 millones de pesos en nada se acercan a los miles de millones de pesos desviados y, desde luego, nada resuelve del severo problema de escasez de recursos para lo más elemental en el estado. Es una señal amable pero nada más. La Federación está obligada a hacer mucho más, pero mucho más, para reintegrar lo robado a los veracruzanos. Y no hay razones para el optimismo si nos atenemos a lo dicho y las actitudes del secretario Meade.

El gobierno federal tiene la reprobable tendencia de suponer que los problemas y las tensiones que causa o permite se resuelven con generalidades de buena voluntad. Como el enésimo pacto propuesto por el presidente Peña Nieto una vez aplicado el aumento a las gasolinas. Pacto que por impreciso la Coparmex se negó a firmar.

Así, qué bueno que reintegren parte del dinero aunque sea marginal, pero que no suponga el gobierno federal que eso es suficiente para atemperar el enojo de los veracruzanos y que basta para quedar conformes. Aquí hay muchas cuentas por aclarar y muchísimo dinero por reintegrar a las arcas públicas.