Política

Cobranza

enero 04, 2017

Las declaraciones del director del Instituto de Pensiones del Estado (IPE) y las de la presidenta de la Coalición de Pensionistas Independientes del Estado de Veracruz (Copipev) respecto las irregularidades de dimensiones oceánicas dadas en el IPE durante más de 10 años subrayan que las desviaciones del dinero público cometidas por los responsables de administrarlo es un problema que rebasa el mero aspecto de la variable de la corrupción personal de tal o cual funcionario y lo ubica como lo que es: un problema del diseño del sistema que facilita y alienta tales satrapías. Robos que son cometidos por administradores y altos funcionarios gubernamentales de gobiernos priístas. Mientras que la alta burocracia y miembros del poder judicial reciben pensiones de privilegio, el resto de los trabajadores deben salir de su retiro para exhibir la infamia al tiempo de defender sus derechos.

Hay un sistema plenamente identificado con el modo priísta de gobernar diseñado para facilitar la apropiación privada de lo público al tiempo de garantizar impunidad para quienes participan por acuerdo en tal sistema. Eso es el Pacto por México sobre el que se construyó y promovió el número de reformas que han desencajado al país.

En por lo menos la mitad de los estados de la República ha habido protestas ciudadanas que la rechazan con intensidades diversas.

Llama la atención que salvo declaraciones formales de rechazo, ningún partido político aproveche sus condición de organizativa privilegio convocar y organizar la protesta social con contundencia. Dicho de otro modo, tal parece que los partidos políticos dejan sola a la ciudadanía frente a una realidad frustrante y desalentadora. No es extraño, por lo demás, al fin y al cabo la reforma energética fue posible en virtud de que los partidos políticos firmaron el Pacto por México.

Mal inicio de año, con los aumentos que el gobierno impone porque su dispendio difícilmente puede ser cubierto ahora que los precios internacionales del crudo han bajado tanto. No dudan en el gabinete federal que si el petróleo no da suficiente para cubrir el ritmo absurdo de sus gastos, entonces correrán la factura a los contribuyentes antes que terminar con el despilfarro.

Éste es un momento de inflexión, falta por ver si la sociedad tendrá la enjundia necesaria para forzar lar retracción de los tomadores de decisiones.