Política

Medios sociales vs. medios informativos

diciembre 31, 2016

El año electoral de 2017 será determinante en muchos sentidos dentro de la vida pública veracruzana y en especial señalará el rumbo por el que transitarán las nuevas relaciones entre los medios informativos, los medios sociales y el gobierno estatal.

Ya el propio gobernador Yunes Linares deslizó en reunión con diputados que la relación de su gobierno con los medios será totalmente distinta a lo considerado habitualmente normal; que los medios deberán buscar sus propios mecanismos de financiamiento y que su administración acudirá a la contratación de espacios de acuerdo con las necesidades de difusión gubernamental, previo escaneo del status de cada medio en relación con su penetración, circulación e influencia en la opinión pública.

Dicha posición es razonable y lógica además de necesaria, dados los abusos y saqueos realizados por los responsables de la comunicación gubernamental durante la gestión del defenestrado y prófugo Javier Duarte, quienes en la misma lógica que su jefe utilizaron los recursos públicos como patrimonio privado y lo lavaron en empresas fantasmas e inversiones inverosímiles que les redituaron a Gina Domínguez y Alberto Silva sustanciosas cuentas bancarias.

En ese sentido, la construcción de la imagen política del gobierno bianual es de suponerse, considere montarse tanto en su experiencia de campaña en la que vale destacar el hecho de que la pésima imagen pública del gobierno priísta y en particular de Javier Duarte fue factor determinante para la alternancia, casi en la misma proporción de la imposibilidad del candidato tricolor para conectar con el electorado.

Yunes Linares había sido presa de una feroz campaña mediática que a la larga poca mella hizo en el ánimo electoral, dado que los agravios del duartismo a la sociedad fueron devastadores en términos de desatención de las necesidades sociales, inseguridad, corrupción e impunidad con que se condujo dicha gestión.

Probablemente de la inefectividad del uso de medios informativos para campañas negras es que provenga la intención de sustentar parte de la estrategia de difusión en medios sociales, dados los resultados propios como los que arrojó la contienda presidencial estadounidense en la que la mayor parte de las instituciones informativas rechazaron y criticaron el racismo, sexismo y virulencia de Donald Trump, al tiempo de apoyar abrumadoramente a Hillary Clinton con los resultados conocidos.

Luego entonces puede suponerse que es cada vez menor la influencia de los medios formales en la opinión ciudadana y que su lugar está siendo ocupado de forma más efectiva por los medios sociales.

Pero no basta con los "me gusta", los retuits o presumir el mayor número de seguidores u otros reactivos de compromiso o interacción para la consolidación de la imagen pública. Es cierto que los medios sociales cada vez más captan la atención del público, a diferencia de lo que sucede con los medios de noticias pero en sentido contrario, el consumo de noticias resulta incidental en el contexto de interacciones con dichos medios, con lecturas breves y parciales del contenido noticioso muchas veces no yendo más allá del título y la bajada.

De ahí que aventurado suponer que resulte políticamente más redundante invertir cada vez más en medios sociales y desinvertir en los medios de noticias. Esto llevaría a una contracción en la capacidad de llevar a cabo periodismo de calidad por parte de estos últimos, lo cual implicaría una disminución aún mayor de su influencia en el proceso electoral. Ese terreno aún está por conocerse al igual que su resultado.