Política

ECP*

diciembre 08, 2016

El alegre trote norteamericano hacia la decadencia

Johan Galtung es un sociólogo y matemático de 86 años nacido en Noruega, fundador de la Irenología (del griego eirené, paz), estudios para la paz, y del International Peace Research Institute. Su fama obedece a la exactitud de sus predicciones: el colapso de la Unión Soviética y los ataques del 11 de septiembre. Actualmente es profesor en la Universidad de Hawai y en la Universidad de la Paz, de Trascend (www.transcend.org/tms/2012/07/spanish-educacion-para-la-paz-una-propuesta-en-cuatro-pasos/).

En el 2000, predijo que el imperio "se marchitaría en 25 años", pero luego de la elección de George Bush acortó su predicción en cinco años.

Ahora, 16 años después, Galtung sostiene que la decadencia estadounidense puede ser mucho más precipitada bajo la presidencia de Trump.

Las tensiones con Rusia al parecer se agudizan pese al fantasma del apoyo de Putin a su campaña, y con China ya están en crisis luego de su inverosímil, por imprudente, llamada a Taiwan.

Si nos atenemos a que, entre otras cosas, predijo la revolución iraní que derrocó al Sha en 1978; la protesta/levantamiento de la plaza Tiananmen en 1989; la caída de la URSS, también en 1989; las crisis económicas de 1987, 2008 y 2011; más los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, la exactitud de sus predicciones es atemorizante.

Su sorprendente capacidad de prognosis se basa en un modelo que compara el ascenso y la caída de 10 imperios históricos, sobre el que Galtung desarrolló una teoría del declive basada en "contradicciones sincronizadas que se refuerzan mutuamente". Con base en ese modelo de teoría de conflictos el profesor identificó cinco contradicciones estructurales clave en la sociedad soviética que conducirían a su fragmentación a menos que los Estados Unidos se transformaran por completo.

En 2009, publicó en La caída del imperio americano, ¿y luego qué?, que Estados Unidos estaba plagado de 15 contradicciones internas que pondrían fin a su poder mundial para 2020. Advirtió que la fase de la decadencia daría lugar a una periodo de fascismo reaccionario. El fascismo norteamericano surgiría de su capacidad para la violencia global, una visión de excepcionalidad, una creencia en una guerra inevitable y final entre el bien y el mal, el culto a un estado fuerte que conduzca esa batalla y al "líder fuerte". El profesor sostiene que todos esos elementos se presentaron en la era Bush, pero teme que las tendencias fascistas se concretarán bajo Trump en resonancia con un amplio sentimiento clasemediero no educado frustrado por lo que entienden como pérdida del poder americano.

Visión que coincide con la de Immanuel Wallerstein, sociólogo norteamericano creador de la metodología de análisis "sistema-mundo". Ambos coinciden en el peso de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y la OTAN, junto con el alza de los costos de la guerra y los diferendos políticos entre Estados Unidos, la ONU y la UE, redunda en la merma de la potencia norteamericana.

El profesor sostiene que el colapso tiene dos caras. Los países se niegan a ser "buenos aliados" y Estados Unidos tiene que liquidar por sí mismos a las fuentes de inestabilidad, llámese el Talibán o ISIS (por sus siglas en inglés). Bombardeos desde grandes altitudes que evocan la campaña contra Vietnam del Norte en los 70, quirúrgicos drones controlados a distancia desde un escritorio en territorio norteamericano, o el despliegue físico de Fuerzas Especiales en territorios extranjeros; escenarios todos que ocurren hoy excepto en el norte de Europa, que por ahora apoya estas guerras, pero que probablemente no continuará más allá de 2020.

A todo esto se suman las tensiones entre la mayoría judeocristiana, el Islam y otras minorías religiosas al interior de los Estados Unidos al excluirlas del sueño americano.

Galtung sostiene también que el declive como potencia hegemónica muy probablemente también desgarre la cohesión estadounidense interna, lo que impactaría directo en la remodelación de las fronteras.

"Como una estructura transfronteriza, el colapso en el que pienso es global, no doméstico", afirma Galtung. "Pero puede tener repercusión nacional, como la supremacía blanca o incluso minorías como los hawaianos, los inuit, los indígenas americanos y los negros americanos que hacen lo mismo, quizás argumentando por los Estados Unidos como comunidad, confederación en lugar de una unión".

Puesto así, habrá que prepararse para el oscurantismo. Si el colegio electoral ratifica a Trump, solo quedará esperar que el señor logre disculparse profundamente con todos los grupos que ha insultado y renunciar a la política exterior de las intervenciones de Estados Unidos. Cosa francamente improbable.

*Es Cosa Pública

leopoldogavitonanson@gmail.com