Política

ECP/ Sugerencia

noviembre 12, 2016

El mundo neoliberal es hostil para la mayoría de los seres vivientes. Luego de los resultados electorales norteamericanos, es atemorizante; el sistema electoral estadounidense reveló de nuevo su maleabilidad a favor del capital corporativo y en contra de los gobernados; de la peor forma, eligiendo a un energúmeno sociópata e ignorante como presidente.

Pero aun cuando por lo menos estéticamente siempre fue preferible el triunfo de la demócrata, es preciso tener en claro que para México y para abrumadora mayoría de las personas del mundo no significa mayor diferencia; excepto, quizá, en temas de lenta integración a las políticas públicas, como las medidas contra el calentamiento global, el cual Trump simplemente niega.

Es importante tener presente que quien ganó las elecciones en el voto popular fue Hillary Clinton, con 25.6 por ciento de los votos. Trump obtuvo 25.5 por ciento. Su triunfo obedece a la votación del Colegio Electoral. Y a que el 46.9 por ciento del electorado con posibilidad de votar no lo hizo.

La valoración de la mayoría de los observadores y analistas coincide en que la sociedad norteamericana y el sistema de convivencia están quebrados. En efecto lo están si nos atenemos a los impactos que la crisis financiera de 2008

No es algo nuevo como fenómeno. La sociedad alemana que en 1928 apenas dio 12 escaños parlamentarios a Hitler, en 1930 le dio 143. La razón fue la exacerbación de la crisis alemana de posguerra por la crisis financiera 1929-1933.

El planeta tiene miedo. Se bromea con que Estados Unidos compite con Inglaterra en estupidez. Unos por votar a favor de la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea, los otros por elegir a Trump. Pero quien realmente eligió a Trump fue el Colegio Electoral.

Adicionalmente a lo manifiesto respecto del impacto regresivo que habrá con Trump en más de un tema sustantivo, la revista Foreign Affairs reporta, sobre un análisis de medios sociales y conversaciones de 12 ex simpatizantes del estado islámico de Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés), que la organización prefería a Trump sobre cualquier otro candidato demócrata. Primero porque la retórica anti-musulmana de Trump juega a favor de la narrativa de ISIS sobre un mundo bipolar en el cual Occidente está en guerra con el Islam. Luego, porque ISIS espera que Trump radicalice a los musulmanes en los Estados Unidos y Europa, y los inspire a cometer ataques solitarios en sus países de origen. En tercer lugar, porque piensan que Trump sería un líder inestable e irracional cuya decisiones impulsivas debilitarían a los Estados Unidos. Y cuarto, porque ISIS suscribe la profecía de una "batalla final" en la que el califato triunfará decisivamente sobre sus enemigos.

La revista Slate por su parte reporta que Al-Qaeda vinculó al clérigo jordano Abu Muhammad al-Maqdisi, quien escribió que "el gobierno de Trump podría ser el comienzo de la fragmentación de Estados Unidos y la era de su ruptura" y que "Trump revela la verdadera mentalidad de los norteamericanos y su racismo hacia musulmanes y árabes y todo". Lo que parece ser bastante acertado si nos atenemos a lo que puede verse en la prensa y redes sociales. Mientras que parques y lugares púbicos se llenan de grafitis filonazis y suásticas, empieza a extenderse un movimiento promovido entre otros por el cineasta Michael Moore para dar inicio a la impugnación (impeachment) de Trump.

Según el propio candidato electo, piensa desde el inicio revocar toda orden ejecutiva de Obama: el Obamacare, finalizar las limitaciones a la explotación y uso del carbón, eliminar a los migrantes ilegales desde su primera hora en el cargo, hacer infranqueable la frontera con México, convocar a los principales generales y darles 30 días para detener al Estado Islámico, eliminar los derechos reproductivos de las mujeres, entre otras varias cosas.

Lo cierto es que tanto Trump como Clinton sirven a los mismos patrones: los capitales financiero-corporativos. Las diferencias son tangenciales y de matiz. Así que tal vez estaríamos más cómodos con Clinton, pero seamos realistas: los resultados finales serán los mismos. El miedo se extiende y se expresa por todo el mundo y todas las formas posibles, pero hay algunas cosas que como individuos sociales podemos hacer frente a simulaciones de sistemas políticos claramente amañados y corrompidos como el norteamericano y desde luego el mexicano. Nada de esto es nuevo, es sabido desde hace muchos años. Nada de lo sustantivo cambiará con Donald Trump, y si lo hace será para empeorar. Tampoco lo haría con el newdealer Bernie Sanders, porque el sistema está arreglado para impedir el arribo de cualquiera que realmente signifique un cambio a favor de la especie humana y no de las corporaciones. Al final Sanders apoyó a Clinton. Es la razón por la que Obama tuvo que optar por el financiamiento corporativo para su segundo mandato.

También es cierto que hoy en Estados Unidos la gran mayoría de la población está insatisfecha. No querían a Clinton como tampoco querían a Trump. Hay una intuición bastante generalizada de que todo esto de lo electoral no es más que una fachada de legitimación de un sistema diseñado para mantener al individuo con miedo y en desequilibrio. Para no reflexionar y enfocarse en las soluciones reales que, por cierto, no están dentro del sistema. A nadie parecieron importarle las políticas instrumentadas por Obama contra ilegales. Más de 2 millones de migrantes expulsados. Por qué angustiarse ahora que un semianalfabeta teñido de anaranjado promete expulsarlos a todos y construir un muro precioso que habremos de pagar y que ojalá nos permitan hacerlo con cargo al recibo de Telmex, como alguien por ahí sugirió.

No importa el partido, el color de piel, el sexo; en Estados Unidos como aquí en México los políticos que asumen el poder no lo hacen a favor de los intereses del electorado que los legitima sino a favor de los intereses corporativo-financieros que los impulsan y apoyan. A esas personas no les importan los Estados Unidos como no les importa México. Les interesa el mismo propósito global de control, manipulación y explotación de los miedos que se instrumenta desde que en 1971 cayera el sistema monetario de Bretton Woods y se abandonó el patrón oro para que durante la década siguiente se hicieran los cambios necesarios para fortalecer bancos y corporaciones, y disminuir al Estado en favor de la avaricia y la rapacidad.

Las soluciones están fuera del sistema. Están en nuestra capacidad individual y social de escapar del esquema del miedo y el mal menor, y ocuparnos de lo que sucede en nuestras comunidades concretas. ¿Por qué debemos tolerar la invasiva presencia de cadenas como Walmart contra nuestros propios intereses de fortalecimiento de los productores y economía locales?

El enemigo real del sistema no es ISIS ni Al Qaeda, ni el ejército republicano irlandés (ERI). El enemigo del sistema es el individuo real y objetivo que se propone y sabe que las soluciones están en la localidad, en la comunidad concreta que es capaz de establecer relaciones colaborativas y de confianza sistémicamente al margen del sistema. En la conciencia que nos permite reconocernos a nosotros mismos y vernos en los sentimientos y pensamientos de los demás seres vivientes aunque pertenezcan a otra especie.

En el reconocimiento de que podemos construir comunidad y enfocarnos en las soluciones concretas locales y que para eso no se precisa gobierno. Sólo honradez y voluntad de hacerlo.

*Es Cosa Pública