Política

Ciñe, ¡oh patria!, tus sienes de espinas

noviembre 10, 2016

1.- Mi pensar es paradigmático debido a mi formación teórica, abrevada de la ciencia política clásica, en la cual fui ilustrado para entender los principios políticos, con base en la forma de gobierno como de desgobierno humano. No obstante, no puedo dejar de lado a mis guías e ideólogos favoritos, como Miguel de Montaigne y el incomprensible Federico Nietzsche. De acuerdo con lo anterior, no me extrañaría que los lectores de este texto, llegaran a pensar que soy un reflejo de esta triste realidad mexicana, en donde la misma política es cada día más manoseada, con críticas infaustas como mezquinas.

Se ha olvidado que la política es, antes que nada, la elección de un género de vida. El cual supone una libertad del alma, para de esta manera arribar al ocio educativo, contrario a lo que los politólogos –formados por la escuela norteamericana–, conocen como poder, lo cual es una corrupción de la vida política activa como teórica.

Al elegir correctamente, cada quien puede ser inmortal según sus posibilidades, ya que los géneros de vida están ahí, y van desde la contemplativa en pos de encontrar la verdad, además de cultivar la amistad, lo cual lleva a una vida de sabios. Pero también, hay quienes caen en el género de vida animal o pasiva, subyugada por los placeres mundanos, del que se suministra el hombre grotesco, no racional, apasionado por el arrebato, siempre con el afán de dominio sobre los demás, y en espera de cazar a sus semejantes.

2.- Las bestias que han gobernado este país, desde hace más de 40 años se han enseñoreado en sus perversos deseos, incluyendo su apetito sexual, y sin el temor a morir. Ellos están en pos del sometimiento de tipo tirano, con tomas de decisiones despóticas, las cuales, a diferencia del género político, siempre en razón de la justicia. Pero esto sólo se da en comunidades compuestas por hombres libres, ya que la justicia consiste en dar a cada quien el trato que merece. Los hombres que viven en dignidad no soportan una vida inhumana. De manera análoga se puede decir que son como ciertos animales dotados de coraje, los cuales se suicidan instintivamente ante el peligro de vivir cautivos.

3.- México tiene un gobierno cifrado en un mando, asentado sobre el dominio desnudo, sobre la descomposición de todas sus partes elementales, donde la mayoría sus habitantes son indigentes, que viven un ciclo político en donde en lugar de ir en pos de lo mejor, van a contracorriente, directo a lo peor. Está probado que el pueblo mexicano no le teme a la ley, a la opinión ni a la muerte. Parafraseando a Goethe en su obra Fausto: Las puertas de las tinieblas se abrieron y los errores del pueblo galopan sobre los jinetes del Apocalipsis.

4.- El caso de la historia de este país es incomprensible para las personas pensantes, pues desde el siglo XIX al XXI, los mexicanos, la mayor parte del tiempo, han vivido sumidos entre la anarquía y la tiranía. Desde esa época, hasta al actual desgobierno de Enrique Peña Nieto, se ha administrado de forma pasional o apolítica, con grandes excesos, confundiendo lo público con lo privado. Incluso prostituyendo a la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos, y con esto se perdió toda posibilidad de la supremacía de las leyes, de su soberanía y del respeto a la autoridad. Los mismos historiadores científicos del calderonismo, en el Bicentenario, como buenos alquimistas de los sucesos pasados, trasmutaron los valores así como a los héroes de la patria. El voluntarismo pasional en lugar de la voluntad política se extendió en todo el país como una mancha de aceite, corrompiendo todo a su alrededor.

4.- Fernando Savater, en su texto Los diez mandamientos en el siglo XXI cita a Umberto Eco, el libro En qué creen los que no creen, donde expresa que esto es un misterio. Sin embargo, dice que los no creyentes pensamos "en el valor de la vida, la libertad y la dignidad". Por tanto, se refrenda que "la vida política está en oposición a la vida pasional", tal como se señaló al inicio del artículo. Y con esto se retorna al análisis de los vicios de la naturaleza humana, donde las pasiones alcanzan gran preponderancia en este destrozado país.

Los desvergonzados tienen sumidos en la desgracia a la población, la burla de éstos va más allá de la extravagancia, soportados por una gran mayoría analfabeta quienes "temen lo que más apetecen, ellos aman a quienes los amenazan y empobrecen". Sin duda es un extraño comportamiento e incomprensible, pero este tipo de mexicanos son capaces de fabricarse agujeros negros para después caerse en ellos. Las inclinaciones inamovibles, como las penurias de los homicidios, las desapariciones, los fraudes económicos y electorales, y la impunidad, donde lo doloroso les parece placentero. En los dos últimos sexenios, más de 200 mil muertos, millones de pesos saqueados, entre otras calamidades, y se sigue ignorando cómo un sinnúmero sigue eligiendo a quienes los mata. En las últimas elecciones, fueron 19 millones de votos para el PRI con EPN, 12 millones para Josefina con el PAN.

Son los jóvenes a quienes le corresponde tener fe en el hombre, en una aliada esperanza, lo cual no tiene objeción aceptarlo, tampoco hay duda en cuanto al alcance que logren por llegar a la felicidad. No todo puede ser negativo, lo que sí es cierto es que ya no merecen este tipo de gobernantes. Toca a los adultos combatir sin tregua, para así abandonar las actitudes pasivas, no obstante, la voluntad sin inteligencia será simplemente impulsos, y desasociados de la realidad. A la luz de estas reflexiones, habrá que considerar si depende de nosotros actuar para terminar con lo sucio, lo amoral, la intriga, la incidida, la ambición desmedida de los que nos desgobiernan ■