Política

ECP*

noviembre 03, 2016

Meade en la deuda

El secretario de Hacienda sentencia que no habrá rescate financiero para Veracruz pero, eso sí, ayudarán al gobierno a apalancarse con recursos financieros adicionales, más deuda pública. Y sin más, sentenció que el estado habrá que hacer a sus obligaciones.

Muy bien, pero sucede que existe la sospecha fundada de parte sustantiva de la deuda pública adquirida en el gobierno de Javier Duarte, toda vez que no fue a parar a obra pública, sino dedicada, por un lado, a pagar el gasto corriente gubernamental, y por el otro, a las cuentas e inversiones privadas de conspicuos personajes del gobierno anterior, empezando por él.

Todos los préstamos adquiridos por el gobierno anterior fueron aprobados por la facción priísta en el Congreso local –excepto Ricardo Ahued– y sus aliados parasitarios y demás rémoras. Hay razones más que sobradas para que la soberanía del estado, nosotros, los gobernados, reconozcamos con salvaguardas esa deuda si y sólo si existe una decisión clara del gobierno federal de no endilgarle la deuda pública producto del robo a los veracruzanos y al gobierno entrante y, por lo tanto, rescatar con dinero público federal al estado de Veracruz en condiciones de preferencia, con tasas de interés decididamente favorables.

Cuando el secretario dice que el estado cuenta con instrumentos para hacer frente a la emergencia heredada se refiere a más créditos o un anticipo de participaciones. Lo que resuelve el asunto de un pagos a pasivos pero no los asuntos vitales para los gobernados. Además, Meade se refiere a las obligaciones con bancos, no a los pasivos que se arrastran con empresas proveedoras, el saqueo al IPE, maestros, y a los municipios.

Es imperativo un cambio de tono y de decisión del gobierno federal para con los veracruzanos. Es inaceptable también que por polarización ideológica jodan al pueblo condenando a un gobierno entrante a hacer nada por tener que pagar deudas. Meade ayer le dijo a los habitantes algo así como "háganle como puedan, rásquense con sus uñas, sí pueden, todavía no están muertos". Además, implícitamente el secretario de Hacienda exculpa al gobernador con licencia y en fuga de la responsabilidad, toda vez que no alude a ésta, sino sólo al problema financiero del estado.

No son la agenda bancaria ni la federal las sustantivas para los gobernados veracruzanos, es la agenda de los veracruzanos. Es un asunto de elemental decisión racional, primero nosotros, el estado veracruzano, y luego el gobierno federal. Por razones de emergencia y elemental sobrevivencia.

Pero cuando Meade dice que el próximo gobierno todavía puede pedir créditos de corto plazo, o recortar gasto público para enfrentar los problemas, o acudir a la Bolsa, o a la banca de desarrollo, o pedir participaciones federales por anticipado y que, en un exceso de generosa bonhomía, para eso podemos recibir apoyo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), lo que hace es darle llanamente la espalda a los habitantes. Otra prueba adicional de que las administraciones Peña y Duarte abandonan por reflejo a los mexicanos.

No se sugiere una moratoria, porque las consecuencias a mediano y largo plazo no necesariamente compensan el ahorro por el pago de deuda, pero el tono de secretario de Hacienda sugiere que bien podemos pensar de una buena vez en redefinir no solo la naturaleza de la relación con la federación, sino su letra y contenidos.

El gobierno federal priísta le dijo ayer a los veracruzanos que le tiene sin cuidado que el problema que causaron ellos como gobierno federal junto a uno de los suyos, al que protegieron decididamente contra los propios intereses priístas, cuando la proposición de Manlio Fabio Beltrones fue licenciar a Duarte antes de las elecciones con el fin de atemperar el altísimo costo electoral anunciado. Como fue.

Lo sucedido en Veracruz es responsabilidad de los tomadores de decisiones tanto en Veracruz como en la administración federal. Y en el estado la responsabilidad también recae sobre los diputados panistas, que aprobaron al inicio las contrataciones de deuda de Duarte. O las sugerencias perredistas, concretamente de Rogelio Franco Castán, de emular la aberración del Pacto por México con una copia de Pacto Veracruz.

La carga que literalmente se quiere imponer sobre las espaldas de los gobernados es ilegítima, inclusive ilegal, si le rascamos. Reconocemos la deuda hasta la administración Herrera y aquella parte de la deuda adquirida en el gobierno de Duarte que probadamente haya terminado en beneficio de sus habitantes.

Si bajo las reglas del juego actuales nos quieren endilgar la deuda Duarte, muy bien, pero para no vernos obligados a modificar unilateralmente lo acordado, que el gobierno tricolor asuma el costo y rescate financieramente a Veracruz. Esto nada tiene que ver con ideologías sino con legitimidad y consistencia de las decisiones.

Por lo demás, el dinero no se esfuma, ahí están las cuentas bancarias, las inversiones y los bienes raíces, los nombres y apellidos de la cáfila de sátrapas que pusieron al estado en las condiciones en las que está.

*Es Cosa Pública

leopoldogavitonanson@gmail.com